Taroudant

turismo marruecos

Murallas de Taroudant

Taroudant, una base ideal para la exploración del valle del Souss y el oeste del Alto Atlas, es famosa por su bullicioso mercado y por sus productos frescos.
Mientras caminas entre los recientemente restaurados muros rosa de la ciudad, podrás escuchar una mezcla de idioma árabe y taselhit beréber.
Mientras te diriges al mercado, te cruzarás con montones de hombres en bicicleta con manojos de cilantro fresco en cestas, vendedores de pescado, hombres curtiendo pieles, sacando brillo a bandejas de latón o tallando madera.
Los tentadores aromas de la lavanda, el tomillo, el azafrán y la menta flotan en el aire, mientras admiras la Gran Mezquita con su minarete amarillo y sus mosaicos en forma de pata de gallo de color verde azulado.
En los días claros, los picos nevados del Djebel Toubkal se pueden ver a lo lejos, más allá de las puertas de la kasbah. Las mujeres nativas, las roudani, ataviadas con sus coloridos vestidos, pueden verse cada tarde conversando en filas junto a las murallas. Por su aspecto, y en ocasiones por el ruido que hacen, parecen una especie de pájaro exótico, yendo de un lado para otro charlando y riendo.
Detente en una de las cafeterías razonablemente económicas de Taroudant, disfruta de un tentempié mientras observas la vida cotidiana de sus habitantes, toma una calesa (un carro tirado por caballos) para dar una vuelta por la ciudad y observa el atardecer cayendo sobre los olivos que la rodean.

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