Sola com mis hijos

Monoparentales son las familias en las que solo hay uno de los padres. En un noventa por ciento de ellas es la madre la que está presente y es el padre el que falta.
Tradicionalmente, estas familias se reducían a la viudez, el abandono o los embarazos fuera del matrimonio producto de relaciones fortuitas.
Pero en la actualidad podemos agregar el divorcio, que no implica la monoparentalidad en sentido estricto, salvo los casos en los que el padre se desentiende y prácticamente desaparece.
Otras veces, ya sea porque el padre emigre a otro país o porque sea un extranjero que regresa a su patria (u otra circunstancia similar), el chico no tiene ninguna oportunidad de conocerlo.
Y también hay que contar aquellos casos en los que la madre, por su voluntad, haya decidido tener y educar sola a su hijo. Hay que decir, además, que en la sociedad actual, el porcentaje de familias monoparentales va en aumento.

¿Perjudica a un chico el crecer sin padre?

Supone un cierto riesgo o fragilidad, ya que, en principio, la tarea de educar es más difícil para una persona sola. Se sabe que estos chicos suelen tener peor escolaridad y que la educación tiende a ser más permisiva, con los inconvenientes que esto conlleva. De todos modos también es cierto que los hijos están mejor equilibrados cuando tienen buena relación solo con un progenitor que cuando hay dos y hay discordia, y que un padre inaccesible, rechazante u hostil es más nocivo que uno ausente.

¿Se sienten diferentes los hijos sin padre?

Cuando son pequeños aceptan con facilidad las explicaciones que se les dé sobre su situación, pero cuando empiezan a razonar pueden cuestionarla. A veces parecerá que lo tienen perfectamente asimilado, pero otras veces pueden mostrarse tristes o enojados. Es bueno decirles que no todas las familias son iguales, pero que nos queremos y nos cuidamos. Pero también, si un chico se muestra triste o molesto, podemos reconocer su derecho a sentirse así. Conviene transmitirle que lo entendemos, que no le prohibimos esos sentimientos. Y se le puede explicar, cuando es cierto, que también a nosotros nos gustaría que las cosas hubieran sido distintas.

¿Qué hay que decirles?

Existe el riesgo de que se dé una idealización exagerada o una imagen muy negativa del padre ausente. La madre debe hablar de ese padre con cuidado, evitando los extremos y tratando de compartir con el chico la relación que tuvo con él, sin negar la realidad. Ni dorar la pfldora ni evitar el tema son buenas opciones, ya que el chico, para sentirse cómodo consigo mismo, necesita conocer su propia historia con realismo, sin incertidumbres que lo angustien. No hay que contarle un cuento de hadas, sino ayudarlo a aceptar positivamente su realidad.

¿A qué edad se debe hablar al chico?

Los tres o cuatro años es buena edad para comunicarle que «papá vive en otro país» o «no teníamos nada que ver, no nos llevábamos bien…». La perspectiva de una posible relación amorosa, si la hubo, puede ayudar. El porqué el padre y la madre no permanecieron juntos podrá abordarse con más detalle más adelante. Pero conviene descartar la mentira, que solo contribuirá a hacer más compleja la búsqueda de identidad durante la adolescencia, y que una vez descubierta, creará sentimientos de ser traicionado. En distintas etapas de la vida puede presentarse la inquietud de conocer al padre, ya que este forma parte importante de la identidad de la persona, haya o no haya estado presente en su crianza. Aunque el conocerlo pueda ser decepcionante y no signifique recuperar un verdadero padre, conviene tener en cuenta el deseo del chico.

¿Y si el padre se portó mal?

Aunque haya motivos, no es bueno hablar mal del padre ausente, ya que es duro crecer con la imagen de un padre despreciable y rechazante. Si se denigra al padre, y si eso se extiende a una visión negativa a los hombres en general, el hijo puede crecer con una imagen negativa de lo masculino que dificulte su identidad sexual si es varón y la relación con el otro sexo si es una nena. Cuando tengan la madurez suficiente se les puede ir revelando cuidadosamente más aspectos de la realidad. Y hay que tener en cuenta que cuando no se conoce al padre, aunque se diga que este fue violento y abusivo, el chico tiende a construir una imagen ideal de él, como de un héroe. Esto resulta más frecuente en caso de los varones, ya que necesitan este referente.

¿Debe alguien sustituir el papel del padre?

La imagen del padre es importante, con ella se aprende a modular la agresividad, ayuda a formar el concepto de autoridad y a configurar la identidad. Por eso es importante que en distintas etapas de la infancia los chicos se beneficien del contacto con un modelo paterno. Es bueno contar con un tío, un abuelo, un allegado a la familia… que mantenga con el pequeño una relación cercana y duradera, juegue con él, lo vea con frecuencia y se gane su afecto, desempeñando en cierta forma un papel paterno.

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