Sobre la actitud agradecida

Si elevamos nuestra atención a un punto de mayor alcance, seremos inmediatamente conscientes de cuánto tenemos que agradecer. La Naturaleza se dona abundantemente a través del aire que respiramos, del agua que bebemos, de todos los seres minerales y vegetales que se ofrecen para nuestra nutrición y bienestar. También notaremos la red de personas que trabajan anónimamente para que tengamos confort y facilidades en el día a día. La actitud agradecida nos conecta con la gracia divina y, si comenzamos el día con ella, estaremos conscientes de las infinitas dádivas que la vida nos da.
Sugerencias prácticas para tener una actitud agradecida
• ¿De qué manera comienzas el día? Acuérdate siempre de agradecer por la maravillosa dádiva de la vida y por las experiencias que ella te ofrece.
• Si andas en ómnibus, agradece al conductor por el maravilloso servicio que te presta. Acuérdate también de la telefonista, del mozo, del barrendero, de la persona que trabaja en la distribución del agua y de la electricidad… ¡Agradece!
• Para sentirte verdaderamente agradecido, es necesario que reconozcas que los recursos naturales están a disposición de todos y deben ser bien utilizados. Siéntete partícipe de la abundancia divina.
• Conéctate con el corazón cada vez que digas gracias.

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