¿Qué nos enseña el chamanismo?

yogaEn Occidente, su equivalente (las meigas en Galicia o las lamias en Cataluña) fueron perseguidas y quemadas, consideradas como una manifestación demoníaca. Sin embargo, en las poblaciones nativas de América, los chamanes y chamanas son personas respetadas y consideradas como sabias, en contacto con fuerzas y estados superiores de consciencia. Actualmente, muchas personas del mundo avanzado y tecnificado acuden a convivir con los chamanes y hasta experimentan duros ritos de iniciación como forma de psicoterapia o para llegar a desarrollar estados de conciencia ampliados.

Nuevas percepciones

Se dice que el chamanismo trata con el alma, con una realidad diferente a la material o feno-menológica (de las formas) en la que el ser humano occidental se mueve habitualmente. El chamanismo se basa en la intuición y la percepción directa, y valga como muestra saber que, en algunos casos (como los jíbaros o shuars de la Alta Amazonia ecuatoriana y peruana) distingue entre siete tipos de intuición diferente. Unas capacidades que, evidentemente, casi no cultivamos y apenas conocemos en nuestra cultura. Para que se desarrollen estas capacidades chamánicas es necesario un contexto que las cultive, una “estructura intersubjetiva” comunitaria que la haga posible.

Aquí y ahora

Para empezar, en estas sociedades suele haber un ego muy poco desarrollado y un fuerte sentido de la comunidad que hace que, a menudo, no exista en su lenguaje la primera persona del singular, que es sustituida por la visión colectiva de la primera persona del plural. Además, en el mundo chamánico todo está ahora y aquí, por eso no existen formas verbales de futuro ni de pasado (al contrario que nuestra cultura, en la que a través de pensamiento y lenguaje pasamos la mayor parte del tiempo tratando situaciones pasadas o proyectos de futuro). Dado que el lenguaje recrea una realidad, entre la población jíbara (shuar) existen siete lenguas distintas: la lengua general, un lenguaje específico de la población anciana, claqueteado (una especie de canto poético susurrado para elogiar y dar placer al amigo que viene a visitarte), el de las mujeres (crianza, fertilidad, complicidad con la naturaleza), de los chamanes, etc. Otra de las características del chamanismo es la capacidad de entrar en trances voluntarios y controlados para ayudar a su pueblo (a veces con ayuda de sustancias como la ayahuasca, el peyote, etc.) a través de consejos que se derivan de sus visiones, de la intuición, de las percepciones globales, etc.

¿Cómo es el mundo que crea el chamám?

Es un mundo multidimensional, en el que el chamán puede trasladarse de un estrato a otro a través de sus movimientos de conciencia expandida. Concibe la esencia (el alma) como algo casi corpóreo, sobre lo que se puede actuar para sanar o enfermar. Es una cultura animista, donde todo se percibe lleno de vida y parte del cosmos sagrado. Todo está habitado por entidades de distinta utilidad. La habilidad consiste en percibirlas y comunicarse con ellas. La comprensión del mundo implica poder sobre él. El entrenamiento pasa por ejercicios de autocontrol, renuncia, sacrificio y apertura a las distintas realidades. Hay un proceso iniciático para superar los límites, tanto físicos como del ego. El chamán vive en un mundo de inestabilidad permanente, donde no existe la forma, el tiempo, el espacio o la concreción. Siente lo indescriptible y vive en unos patrones de realidad abierta.
Se sirve de la palabra, a la que otorga un gran poder en sus cantos, salmos, etc. Con la palabra, se crea y recrea la realidad.