Paternidad prenatal

ropa premamaDe los hallazgos de la psicología prenatal se deduce que los padres no sólo pueden influir de manera decisiva en el bienestar futuro de sus hijos, sino en el espíritu de la cultura, los valores y las relaciones sociales. Y pueden hacerlo a través de los actos cotidianos.
El doctor Thomas Verny, autor de La vida secreta del niño antes de nacer y de El vínculo afecto con el niño que va a nacer, fue el primero en hablar, ya en la década de 1970, de la “educación prenatal” a través de la comunicación física, emocional y mental entre la madre y el feto. Esta educación consistía en ejercicios y prácticas de relajación, armonización, visualización y comunicación pensados para cada semana del embarazo.
Muchos otros investigadores continuaron los trabajos de Verny. David Chamberlain, Rene Van de Carr, Gabriella Ferrari o Gino Soldera desarrollaron metodologías que incorporaban los nuevos descubrimientos científicos (se ha ido comprobando que los sentidos del feto funcionan como mucha agudeza y desde muy pronto). Chamberlain enumera los tres aspectos esenciales de la paternidad prenatal:

• Alimentar un cuerpo físico sano. Los padres que esperan al nacimiento para cuidar la salud física de su hijo pueden llegar tarde. Los cimientos fisiológicos ya están construidos. La calidad de la alimentación de la madre o la presencia de sustancias tóxicas y contaminantes en el útero -desde medicamentos a drogas pasando por plaguicidas y moléculas artificiales- pueden ser decisivas para la salud física y mental del niño. Una dieta nutritiva y un estilo natural de vida garantizan que el niño no se verá expuesto a agentes peligrosos. Las dietas hipocalóricas, ya sea por razones puramente estéticas o por consejo médico, son en muchos casos una amenaza para los niños.

• Crear cimientos emocionales. Una de las grandes sorpresas sobre la vida en el útero es que el feto siente emociones y las expresa. A las diez semanas de embarazo se pueden observar gestos que revelan autocontrol, intereses y necesidades. Entre la 13 y 16 la semanas es capaz de oír las voces de los padres. A las 15 semanas reacciona a la risa de la madre. La vida uterina no tiene nada que ver con la paz oceánica que los autores clásicos imaginaban. Es un mundo en comunicación intensa con la madre y el exterior. El sistema emocional del niño se va organizando en función de estas experiencias tempranas. Si se siente rodeado de ira y miedo, se prepara para un mundo exterior dominado por esas emociones. En cambio, la creación de un vínculo afectivo positivo con la madre es una condición para que el hijo llegue a establecerlo con las demás personas, con la sociedad y con la naturaleza. El obstetra Michel Odent ha escrito sobre la conveniencia de que el hogar del futuro niño esté embargado de alegría y emociones positivas.

• Establecer una conexión rica con el niño. Antes de nacer ya puede escuchar conversaciones -cuyo tono emocional capta- y músicas que luego recuerda. Reconoce con agrado las voces de los padres y los ritmos musicales familiares, lo que le sirve para establecer los primeros vínculos emocionales con otras personas. También adquiere las bases de la lengua hablada en su idioma materno.

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