No engordas por comer, sino por hacerlo en exceso o mal

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Seguro que tú también consideras que una dieta que te hace infeliz no puede ser buena. Y es algo que postulan también los médicos nutricionistas, que nos recuerdan que a veces es peor la ansiedad que genera el no tomar algo que apetece mucho que el propio hecho de comerlo.

Se trata únicamente de no caer en esa debilidad todos los días y en saber compensar un poco para que, al final de la semana, no hayas tomado una bomba de calorías.

Pero no solo por no acumular peso sino por tu salud. En los 30 menús que te hemos preparado al final de este amplio informe verás que es posible darse caprichos sin caer en abusos que quiebren tu salud y sin engordar. De todas formas, y precisamente para no caer en una relajación excesiva, recuerda los siguientes consejos:

• Cuando algo te apetezca mucho, espera entre 5 y 10 minutos procurando hacer algo que no tenga nada que ver con la comida. Si después de ese tiempo sigue apeteciéndote mucho, tómalo.

• Reflexiona sobre cuánta cantidad te comerías y dilo en voz alta sin miedo. A continuación establece la dosis que necesitas, asume que será eso lo que tomes y no más y siéntete orgullosa de esa decisión.

• Tomar una porción moderada de un capricho no es un fracaso. Si no lo hubieras hecho, seguramente te hubieras tomado más tarde el doble.

• Si acabas tomando mucho más de lo que te habías propuesto, procura moverte más ese día.

• La moderación no engorda. Olvídate de la palabra “prohibido”. Como verás a continuación, tomar las cosas con moderación nunca es perjudicial.

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