Mitos de la ginecología: El bulto

Te estás duchando y notas un bulto en los genitales que antes no estaba allí. Es cáncer, por supuesto. Lo primero que haces a la mañana siguiente es ir corriendo a ver a tu ginecólogo, ojerosa y dominada por el pánico, impaciente por primera vez en tu vida por quitarte los pantalones y dejar al descubierto la fatal imperfección.

La verdad
Los bultos no suelen ser otra cosa que bultos; pelos que crecen hacia dentro, quistes sebáceos (benignos), granos de todo tipo, cosas así. En una ocasión le dije a mi esposo: «Necesito un término médico para los bultos; los pacientes necesitan algo que puedan usar». Aunque no es médico, me propuso «anomalía topográfica» y «aberración dermatológica». Puedes utilizar estas grandes palabras para explicarle a tu jefe por qué has llegado tarde.

Advertencia
El único bulto del que vale la pena preocuparse son las verrugas. Si tiene aspecto de verruga (es decir, si tiene una superficie parecida a una coliflor) o si tu pareja menciona las verrugas, debes acudir al ginecólogo para que te libre de ella. Las verrugas genitales son una variedad relativamente inocua, aunque desagradable, del virus del papiloma humano (VPH) y se deben extirpar porque son contagiosas, horriblemente desagradables y pueden hacerse muy grandes. Pero un bulto no es un cáncer. Ni siquiera entraña un peligro de muerte.