Miel medicinal

La miel de una planta medicinal no sustituye a la infusión elaborada con ella. Pero si no se calienta por encima de 55°C, conserva su textura y sabor genuinos, junto a algunas virtudes sutiles.

Lavanda

Presenta un bonito color ámbar claro, translúcido, y tiene una consistencia fluida, con un sabor suave y un aroma fresco. Está indicada en el tratamiento de enfermedades del sistema respiratorio, como la bronquitis. Contribuye a calmar la tos y a reducir la irritación de garganta. Por otra parte, se le atribuyen propiedades ligeramente sedantes. De ahí que se recurra a ella en situaciones de estrés, nerviosismo e insomnio, sobre todo en niños, ya que su sabor suave la hace muy agradable al paladar. En la Provenza o el Rosellón francés, donde se cultiva la lavanda, es una de las mieles habituales en los mercados.
miel

Eucalipto

De color pardo oscuro, desprende un aroma balsámico y refrescante debido a la riqueza en esencias del árbol del que proviene. Se utiliza poco en recetas de cocina pues su sabor fuerte a menudo apaga los otros.
Destaca su elevado poder antiséptico y balsámico, que la hace una miel adecuada para complementar el tratamiento de afecciones del tracto respiratorio que requieran una acción expectorante y antiséptica. Es el caso de procesos gripales, bronquitis o resfriados comunes. Algunos autores recomiendan esta miel a las personas fumadoras, para ayudar a reducir sus molestias.

Azahar

Se trata de una miel muy clara, de tonos amarillos, que desprende un agradable aroma de naranja, pues proviene de las flores del naranjo. Su sabor es suave y no muy dulce. Se suele emplear para acompañar postres pues no resulta nada empalagosa y al mismo tiempo casa bien con todo tipo de frutas. Se recomienda tanto para niños como para adultos en episodios de nerviosismo, insomnio, ansiedad o estrés. Lo ideal es acompañar esta miel con una infusión de las flores del mismo azahar, que potencian sus efectos relajantes.

Tilo

Tiene un aspecto muy claro y líquido aunque puede presentar una gama de tonalidades verdosas más o menos oscuras, Posee un perfume característico suave y agradable, La miel de tilo ejerce una función diurética y estimulante de la digestión, ya que contribuye a evitar la formación de gases y los espasmos digestivos, aunque se recomienda mayoritariamente a personas que sufren estrés o insomnio por su efecto relajante. Algunos autores la consideran un complemento para tratar problemas circulatorios como la arteriosclerosis y para fluidificar la sangre.

Romero

Tiene un color ámbar oscuro, aunque cruda posee un aspecto blanco y sólido, Suele ser una de las mieles más apreciadas, por su sabor suave y su aroma ligeramente neutro. Es además la mayoritaria en nuestro país por la abundancia y cantidad de flores de que disponen las abejas. Está recomendada para favorecer la digestión y para tonificar el hígado, al igual que la planta de la que proviene. Por su efecto tonificante también se ha recomendado a personas que se sienten débiles o cansadas, que sufren astenia o que se encuentran en periodos de convalecencia.

Brezo

Tiene un color oscuro y un sabor fuerte. Es una de las mieles con más carácter y más populares. Se aconseja a personas que padecen trastornos del sistema genitourinario, infecciones urinarias que cursan con cierta cronicidad resulta muy recomendable combinarla con zumo de arándano rojo, que potencia su efecto antiséptico y mejora su sabor ácido, retención de líquidos, afecciones reumáticas, etc. Algunos varones que padecen inflamación prostática pueden notar en pocos meses una mejoría en la micción y sus síntomas asociados.

Tomillo

De color amarillo oscuro, tiene un sabor intenso y muy agradable. Resulta adecuada para la elaboración de ungüentos, pues sus propiedades antisépticas y desinfectantes la convierten en una de las mejores mieles para tratar afecciones de la piel o para elaborar mascarillas faciales, con cera de abeja, aceite de oliva o manteca de cacao. Ayuda en digestiones lentas, trastornos del sistema respiratorio o situaciones de agotamiento.