La actitud tántrica

tantra yogaEs difícil generalizar sobre esta enseñanza, pues su modelo da cabida a muy diversas tendencias del desarrollo y evolución humana. Su rasgo más característico es la actitud de aceptación de la vida en su totalidad. El Tantra no rechaza nada de lo que hay en el mundo. Acepta todos los senderos y áreas de experimentación – cada cosa tiene su legítima razón de existir – y nos enseña a expandirnos en la experiencia de cada día, celebrándola y viviéndola plenamente como un medio de alcanzar la Consciencia Superior.
En cada situación de la vida, en cada sentimiento, pensamiento o acción, está contenida una profunda verdad que, si es experimentada plenamente y con entrega total, llevará a la libertad personal.
Desde el primer momento, el Tantra nos hace una proposición: Se Uno con Todo. Parte de una concepción de un «Ser Humano Integrado» en el que no hay brechas ni fisuras en su interrelación con el mundo y consigo mismo. Todo es aceptado, vivencias, pensamientos y emociones, ya sean positivas o negativas, pues todas son igualmente importantes. Al abrirse a cualquier tipo de experiencias y al vivirlas conscientemente, se está en la vía más directa hacia la trascendencia.
La religión y la moral crearon los conceptos de lo bueno y lo malo y con ello nació el conflicto. Es una valoración dual que ha llevado siempre a aceptar una parte y negar la otra. Pero es una falsa interpretación de la mente que produce división en el interior de la persona y origina un tipo de individuo escindido y en permanente contradicción, un individuo que vive solamente una parte y, que se impide a sí mismo alcanzar la integración y equilibrio innato a la comprensión de la vida como una totalidad.
El Tantra es una ciencia eminentemente práctica que va más allá de lo bueno y lo malo. En él, todo lo que nos toca vivir es contemplado como una oportunidad de crecer interiormente. Dos cosas son importantes: aceptar la vida sin prejuicios, y zambullirse en ella conscientemente. Así se construye la posibilidad de evolucionar en cada instante de la existencia.
Para el Tantra, el deseo, la ira, los celos, etc… no son algo que debamos combatir, pues cuando se adopta una actitud de lucha, automáticamente se refuerzan dichas emociones y se incrementa el conflicto. La clave está en la plena aceptación y vivencia consciente de esas emociones. Al experimentarlas en profundidad, nos movemos con su misma energía, lo que facilita el comprenderlas y, en determinado momento, el poder cambiar su dirección. Así, la emoción o energía es integrada armónicamente, y se transforma en un vehículo para la propia comprensión y superación. Con una actitud de aceptación y vivencia consciente, no hay enemigos ni obstáculos. El mundo y el cuerpo se convierten en un lugar sagrado. La evolución es entonces un proceso que camina de la mano de todas las manifestaciones de la vida.
El Tantra reconoce la particularidad de cada individuo y su posibilidad de progresar en su propia forma. No existe un único sendero para todo el mundo, sino que todos estamos ya inmersos en un proceso de evolución universal en el que cada uno debe encontrar su propia vía. El Tantra lo facilita al tomar todos los elementos de la vida como medios para alcanzar la liberación. Abarca tan diferentes aspectos, que configura la posibilidad de transformar nuestra jornada cotidiana en un proceso de descubrimiento y desarrollo permanente.

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