Hombre narcisista-egocéntrico

Si sales con una persona narcisista, te sentirás como un satélite afectivo. Ella se considera a sí misma una persona especial, única, grandiosa, mientras que percibe a los demás como inferiores o simples vasallos.

José Manuel y Mara viven juntos desde hace cuatro años. Aunque ambos tienen un plan de ahorro, ella siempre ha tenido más privilegios: desde el menú diario hasta la ropa, pasando por las vacaciones. Por ejemplo, si él decide comprar un par de zapatos, ella se fija en el precio y elige la opción más económica; pero, cuando es Mara quien va de compras, esas consideraciones pasan a un segundo plano.

Al principio, el brillo narcisista deslumhra, y después ciega. Cuando el ególatra intenta seducir, recurre a dos tácticas: primero, da muestras de poder, elegancia y aristocracia; y segundo, se comporta de una manera totalmente opuesta a como es: humilde, sensible y sincero. Pero existen pequeños detalles que notarás: habla de sí mismo en exceso, nunca dice “no lo sé”, te endulza los oídos, toca tus puntos débiles para que te rindas… La paradoja: cuanto más ames a un narcisista, más estarás alimentando su sentimiento de grandiosidad y más se alejará de ti. El engreído destruye la relación por exceso: “Eres menos que yo, no estás a mi nivel”.

No estás a mi altura

La actitud de superioridad puede manifestarse con una mirada de reproche por no estar “a la altura”, en expresiones de fastidio por no recibir un trato especial o en competir solapadamente para recibir toda la atención. El narcisista es un devorador de energía. Es tanta su necesidad de aprobación que jamás aceptaría que su pareja le hiciera sombra: le consumiría la envidia. Tiene que mantener activo todo un séquito de aduladores. ¿Quiénes corren riesgo a su lado? Quienes buscan a toda costa una relación que les de estatus (creen que su valía depende de la fama o importancia de su pareja) o necesitan a alguien con quien identificarse o a quien entregarse de forma ilimitada.

• Sus frases: “Qué suerte tienes de estar a mi lado”. “Mis necesidades son más importantes que las tuyas”. “Conmigo, te ha tocado la lotería”.
• Consejo: La felicidad llega cuando amaneces con la persona a la que amas y para ti no hay nada mejor a miles de kilómetros a la redonda. Y eso no tiene nada que ver con tener una pareja descollante, de renombre mundial o con dotes especiales. El amor saludable es de ida y vuelta: siempre tiene dos sentidos.

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