Dieta adelgazar en comidas de negocios

Se ha puesto muy de moda a raíz de la publicación del libro de Michel Montignac con este título.

El autor, asumiendo su experiencia personal, trata de elaborar un sistema para adelgazar en dos fases

En una primera etapa, trata de buscar cómo perder peso y, en una segunda, intenta que quien lo haya perdido se mantenga.

Clasifica los alimentos por grupos, y nada cuenta aquí el concepto de caloría. Al contrario: los primeros capítulos de sus libros están dedicados a desterrar el cómputo de calorías en la dieta y a demostrar que las teorías sobre las que se basa ese concepto son falsas. Los grupos en que divide los alimentos son: glúcidos, lípidos, glúcidolipídicos y fibra.

Llama lípidos, por ejemplo, a las carnes (cordero, ternera, cerdo, buey), aves, conejo, pescado y mariscos (excepto ostras y vieiras), huevos, charcutería, mantequilla, quesos y aceites.

En el grupo de los glúcidolipídicos, sitúa la leche, frutos secos, sesos, hígado, harina de soja, coco, chocolate, aceitunas, castañas, vieiras, ostras, aguacate, germen de trigo y pastas de huevo.

Dentro del grupo de glúcidos, cita harina, pan, tostadas, patatas, arroz, pastas, sémola, guisantes, lentejas, garbanzos, azúcar, miel, alcohol, maíz, fruta, tapioca, judías verdes y cereales.

Y en el grupo de las fibras, espárragos, ensaladas verdes, espinacas, tomates, berenjenas, calabacines, alcachofas, apio, col, coliflor, puerros, zanahorias, pimientos, endibias, champiñones…

Para adelgazar, el autor propone un desayuno sólo a base de glúcidos de digestión lenta (sobre todo fruta, ningún lípido) o un desayuno sólo a base de lípidos, pero nunca mezclando.

Para la comida, charcutería o ensalada de hortalizas, pescado, carne, queso y agua sin gas.
Para la cena, algo muy parecido a la comida. Carne, huevos, queso…, es decir, lipídica. O bien, todo lo contrario: a base de glúcidos, como legumbres, patatas hervidas, requesón sin grasa…

Tiene también la filosofía de la dieta separada.
Para la fase de mantenimiento insiste en que nunca se deben mezclar glúcidos y lípidos. No consumir nunca azúcar ni comer féculas. No comer pan en comidas y cenas. Sí, en desayunos. No se deben comer salsas elaboradas con harina. Consumir mejor margarina que mantequilla. Siempre, leche descremada. Comer preferentemente pescado. Nada de repostería. No beber alcohol en ayunas, evitar aperitivos, beber agua o vino tinto, beber fuera de las comidas, no tomar sodas, ni colas, ni bebidas gaseadas. Café descafeinado o té. Distribuir las comidas sin saltarse ninguna.

La posibilidad de hacerlo en comidas de negocios es escasa.

La dieta suele ser útil, porque normalmente esa incompatibilidad que intenta proponer acaba por limitar. En definitiva, se acaba comiendo menos.