Vómitos

El vómito no es -como la diarrea- una enfermedad propiamente dicha, sino solamente un síntoma. Se produce por estimulación bien del tracto gastrointestinal, bien del llamado «centro del vómito» ubicado en el encéfalo.
El vómito consiste en devolver al exterior el contenido estomacal tras salivación y náuseas, bajo la intensa acción de «bomba impelente» desarrollada por la musculatura abdominal. La materia vomitada puede aparecer más o menos digerida y contener comida, pelotas de pelo, fragmentos vegetales y diversas sustancias extrañas; también puede estar constituida únicamente por líquido espumoso, en ocasiones mezclado con bilis. La composición del vómito y el momento en que se produce éste (antes, durante, después de la comida o sin ingerir ningún alimento) son datos importantes que conviene transmitir al veterinario, que encontrará en ellos valiosa información para emitir un diagnóstico.
Como posibles causas localizadas en el estómago, pueden citarse las siguientes, descritas con más detalle a continuación:
- Mucha cantidad de pelo en el estómago.
- La inflamación de la mucosa gástrica (gastritis).
- Presencia de un cuerpo extraño en el estómago (o intestino).
- Intensa infestación por vermes.
Otras causas, localizadas fuera del estómago, pueden ser:
- Infecciones generales con fiebre.
- Accidentes.
- Intoxicaciones.
- Inflamaciones del intestino (enteritis).
- Afecciones hepáticas.
- Afecciones del páncreas.
- Afecciones de los ríñones.
- Diabetes mellitus (azúcar).
Por esto, a veces también en «simples» vómitos es necesario realizar detalladas investigaciones (ana-1 lisis de sangre, examen radiológico, endoscopia,. ultrasonidos) para poder emitir un diagnóstico.
Sin embargo, no es preciso generalmente recurrir al veterinario al producirse cualquier vómito, sobre todo si el comportamiento del gato es por lo demás normal y conserva el apetito.
Debe solicitarse la intervención del veterinario cuando:
- El vómito no cesa.
- Se repite a lo largo de varios días o a intervalos regulares.
- Por descontado, va acompañado de otros trastornos (apatía, fiebre, diarrea, dolores).

Pelotas de pelo

Como resultado de su aseo y lamido diario, el gato ingiere una cantidad de pelo que normalmente sale del aparato digestivo con las heces. Una pequeña parte del pelo deglutido es devuelto por el gato mediante vómito. Para provocar el estímulo del vómito, come con gusto hierba u otras porciones vegetales.
El vómito de pelos que pueden aparecer aglutinados en conglomerados consistentes, no debe inquietar, sobre todo en época de muda, pero supone una contratiempo bastante desagradable en la casa.
La formación de pelotas de pelo en el estómago, y la subsiguiente presentación de vómito, pueden prevenirse administrando pastas especiales (v.gr., Catlax, Bezopet) que revisten a los pelos de manera que facilitan su paso por el intestino. Gracias a su buen sabor, estas pastas son aceptadas por muchos gatos como «golosinas». La agregación a la comida de 1 ó 2 mi (V2 cucharadita de café) de aceite comestible puede evitar también la formación de pelotas de pelo, si bien esta práctica puede desarrollar una indeseable acción laxante.
Sin embargo, si los pelos permanecen largo tiempo en el estómago o se ingieren constantemente grandes cantidades de los mismos, como ocurre en ocasiones en gatos con «eczema por lamidos», llegan a irritar la mucosa gástrica y a estimular las glándulas estomacales, que producen entonces gran cantidad de ácido. El resultado es la inflamación de la mucosa del estómago (gastritis), que debe tratarse adecuadamente.

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