Sobre la actitud sensible

La actitud sensible nos posiciona delicadamente en el momento presente y nos hace conscientes de las acciones y de los sentimientos de las otras personas con todos sus matices e implicaciones. Esa sensibilidad, cuando está conectada con el Alma, se eleva a una dimensión más amplia, de donde podemos descorrer fácilmente lo que puede estar sucediendo de relevante para el momento presente. La actitud sensible, por lo tanto, nos capacita para prestar atención al eterno presente y resolver conflictos entre lo que nos remite al pasado y lo que nos lanza al futuro. Ser sensible es estar atento a la delicada tela etérea que nos une a todo y a todos a través de los pensamientos y sentimientos que emitimos.
Sugerencias prácticas para tener una actitud sensible
• Aquieta diariamente tu mente, prestando más atención a los pensamientos que en ella surgen, como un observador desapegado.
• Permanece atento a tus gestos, a la delicadeza y suavidad que puedes imprimir a tu vida.
• Trata de relacionarte más concientemente con los sonidos y los colores de tu ambiente. Usa colores adecuados. Nota cómo es el tono de tu voz.
• ¿Cómo lidias con tu temperamento? ¿Qué has hecho con tus pensamientos emocionales? ¿Le has prestado atención a tu niño interno?

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