Sobre la actitud moldeable

Ser moldeable es ser como el agua que, sin miedo y sin culpa, puede ocupar los espacios que están disponibles en el momento presente. El agua se adapta y fluye llenando espacios que se tornan abiertos, con docilidad, sin insistencia, siguiendo las leyes básicas de la vida. Penetrando, purificando, nutriendo, la actitud moldeable nos conecta con los principios de fluidez y nos hace conscientes de la necesidad de dejar fluir, de dejar cambiar, aunque sin perder el contacto con nuestra cualidad esencial.
Sugerencias prácticas para tener una actitud moldeable
• Mantente atento al movimiento y al ritmo de lo que sucede en tu vida. Conéctate con el observador interno y deja que las cosas fluyan en el ritmo correcto.
• Practica la docilidad. A la menor resistencia, no insistas; haz como el agua: contornea la piedra.
• Observa cómo anda tu juego de cintura. Suelta el peso de los hombros y alivia la tensión de la mandíbula. Cuando las cosas no fluyen como la gente quiere, es porque hay alguna cosa importante que debe ser captada.
• Flexibiliza tus creencias. Algo en lo que creemos hoy puede no ser necesario mañana.

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