La pubertad en los perros se presenta como la fase de la vida en la que se inicia la madurez sexual y sus órganos reproductores pasan a ser funcionales. Todo ello se ve externamente por la aparición de los caracteres sexuales secundarios, es decir, por la aparición del celo en la hembra y por levantar la pata para orinar en los machos. Pierden su aspecto de cachorros y adquieren las características de su propia raza. Por lo general, en la hembra aparece la pubertad entre los 7 y 12 meses, aunque hay casos que a los 6 meses ya han empezado y casos que se retrasan hasta los 2 años, pero pasado este tiempo, ya podemos considerar que pasa algo que no es normal. Normalmente, la pubertad aparece cuando la perra ha alcanzado su peso corporal de adulta, de ahí las oscilaciones que se presentan entre las razas de poco peso y las más grandes. Las más pequeñas son las más precoces y las más gigantes las más tardías. Este inicio también puede verse afectado por la raza, el propio individuo, el lugar donde vive, la dieta que lleva e incluso la presencia de otros perros en su entorno y también, sin duda, su estado de salud. Algo importante a tener en cuenta es que las perras no tienen la menopausia, es decir, que tienen celos durante toda su vida, aunque sí pueden estar más separados e incluso ser silentes (es decir, no evidentes). Con la edad disminuye el número de cachorros por carnada y tienen menos posibilidades de quedarse embarazadas; incluso tienen más problemas para llevar a cabo una buena gestación a término. El ciclo estral de la perra Por lo general, la perra presenta dos ciclos estrales al año con un intervalo entre ellos de 6 a 7 meses, aunque hay razas de todo, desde un ciclo anual como los Basenji o el Dingo, hasta tres ciclos anuales como en algunos Pastores Alemanes. Este ciclo estral está compuesto por: el proestro, el estro o celo, el diestro y el anestro o fase de reposo sexual. El proestro se caracteriza por la pérdida de gotas de sangre por la vulva, de color limpio. Primero gotea poco, pero con el paso del tiempo se hace más abundante. Esta fase dura unos 9 días de promedio y la perra se muestra diferente, intenta montar a otras perras si están en celo, se orina con frecuencia eliminado más fero-monas para atraer a los machos… Dejará que el macho se le acerque y la huela, pero no permitirá la monta. Al final de esta fase puede que ya ladee un poco el rabo cuando un perro la huela y empiece a tener contracciones vulvares. En esta fase la vulva está hinchada y edematosa y su mucosa se ve enrojecida. Esta fase está caracterizada por la maduración de los folículos de los ovarios y los estró-genos se suben por las nubes. En el frotis vaginal de esta fase aparecen muchos eritrocitos y células parabasales e intermedias, incluso algún neutrófilo y alguna bacteria.
El estro está caracterizado por que la perra se deja montar. Su duración media es de unos 9 días, pero puede oscilar entre 4 y 24. En esta fase se producirá la ovulación y se formará el cuerpo lúteo. La descarga vaginal pasa de ser sanguinolenta a ser más escasa y espesa adquiriendo un color rojizo hasta que desaparece. La vulva va perdiendo la hinchazón poco a poco, su mucosa va tomando el color rosado brillante y se vuelve algo más blanda. Descienden los niveles de estrógenos y aumentan los de la progesterona. En la citología el 90-96% de células observadas son células superficiales. El diestro, o también llamado metaestro, es el periodo en el que hay más actividad del cuerpo lúteo. Suele durar unos 58 días y se inicia cuando la perra ya no se deja montar más. Hay altos niveles de progesterona en sangre, la vulva va disminuyendo y todo es como si volviese a la normalidad. La fase de anestro o reposo sexual es la fase más larga de todo el ciclo, pudiendo durar entre 3 y 5 meses. En estos casos la perra ya no presenta signo alguno diferente.
Hay métodos como los medicamentosos y métodos quirúrgicos que pueden ser definitivos o temporales. A través de ciertos medicamentos podemos, no sin cierto riesgo para el animal, inhibir, retrasar o incluso adelantar el celo de las perras. En este caso, se emplean sustancias hormonales que pueden tener ciertos efectos secundarios, como el retraso en la aparición de los próximos celos, la aparición de tumores mamarios, el desarrollo de una endometritis, una piometra o, incluso, la aparición de una diabetes mellitus. Por ello, es controvertido el uso de estos fármacos y nunca deben ser administrados a perras que no hayan tenido el primer celo. Por otro lado, la cirugía es un método definitivo. Se puede realizar una ovariohisterectomía (donde se extirpan ovarios y matriz) o una ovariectomía (se extirpan los ovarios). Existe la posibilidad de realizar una ligadura de trompas donde no se extirpa nada, pero sí se evita que se produzca la fecundación, pese a que un perro cubra a la perra, ya que la perra seguirá teniendo el celo normal. También debemos recordar que con esta técnica, al dejar los ovarios y la matriz, la perra tendrá las mismas posibilidades de tener problemas en los ovarios y en la matriz, como una perra no operada.
En el caso de que se haya producido una monta no programada y no deseada se puede recurrir a inducir un aborto. Si la monta no deseada se ha producido hace pocas horas, podemos ver los espermatozoides en una citología y confirmar nuestras sospechas. No podemos olvidarnos de que el tratamiento abortivo puede ser peligroso y puede provocar lesiones de gran importancia sobre el útero. Se pueden usar productos hormonales o productos no hormonales. Si el tratamiento se establece de forma precoz se producirá la reabsorción de los embriones y no se observará prácticamente ningún signo externo. Cuando se hacen abortos de más de 25 días, los embriones pueden reabsorberse, pero pueden quedar restos sin reabsorber y ocasionar incluso infección dentro del útero. Pero si todo va bien, la perra eliminará esos restos con pérdidas vaginales sanguinolentas. Si se aborta pero el esqueleto de los embriones ya estaba osificado, no se podrá reabsorber y entonces deberían ser expulsados al exterior a modo de parto. Si no se expulsaran se tendría que proceder a realizar una cirugía radical, una ovariohisterectomía. No podemos olvidarnos de los posibles efectos secundarios derivados de la administración de los abortivos, como pueden ser las nauseas, los vómitos, las alteraciones en el ritmo cardiaco, la diarrea, etc. Y desde luego, también existe la posibilidad de hacer abortar a la perra gestante esterilizándola, pero a ser posible que no esté muy avanzado el proceso de gestación, ya que siempre es más complicado y hay más riesgo para el animal.
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