¿Puedo comer pasta?

Probablemente esperas que te digamos que la pasta debería ser omitida de tu dieta. Haremos lo contrario y dirémos que no toda la pasta es mala.
Aunque algunas pastas tienen unos valores de IG elevados y deberían evitarse, otros tipos, si los cocinamos de forma adecuada, tienen un valor de IG relativamente bajo. Pueden incluso facilitar la pérdida de peso y, por tanto, resultan aceptables en el programa para la pérdida rápida de peso.

¿Puedo comer pasta?

Sí, pero el tipo de trigo usado para elaborar la pasta tiene importancia. Si quiere comer pasta, ésta siempre debería ser de una variedad pastificada (véase la página opuesta), y elaborada con trigo duro, no con trigo blando. La pasta de trigo duro contiene más proteína y fibra que las variedades elaboradas con trigo blando, y esto reduce su valor de IG. Si no está seguro de qué tipo de trigo ha sido usado, es mejor evitar la pasta blanca y en su lugar, consumir pasta integral. La pasta integral tiene un mayor contenido en fibra que la blanca, lo que le confiere un IG bajo, de 40. Aunque esto son cinco puntos más que el IG recomendado de 35, en el programa para la pérdida rápida de peso puede comer pasta integral con moderación.

¿Cuándo y con cuánta frecuencia puedo comerla?

Mientras siga el programa para la pérdida rápida de peso, puede comer los tipos recomendados de pasta (véase arriba) hasta cuatro veces por semana como parte de sus tres o cuatro comidas semanales de carbohidratos ricos en fibra. Debería espaciar estas comidas a lo largo de la semana: por ejemplo, no coma pasta para almorzar y cenar un mismo día.

¿Qué es la pastificación?

La pastificación es un proceso mecánico por el que la masa de la pasta se hace pasar a muy alta presión a través de unos agujeros pequeños. Esto proporciona a la pasta una película protectora que limita la cantidad de gelatinización que puede darse durante el proceso de cocción. Esta película reduce el valor de IG de la pasta en unos cinco puntos, limitando así la cantidad de glucosa que será liberada en el torrente sanguíneo. Las pastas que suelen pastificarse con mayor frecuencia son los espaguetis, los linguini y los vermicelli.

¿Importa cómo la cueza?

Independientemente del tipo de pasta que escoja, cuezala al dente, o al menos tan dura como le sea posible, ya que la cocción excesiva hará que una mayor proporción de su almidón sea digestible; de este modo incrementará el valor de su IG. Si, por accidente, resulta que cuece la pasta en exceso, puede limitar los problemas comiéndola fría, ya que el IG se reducirá mediante la retrogradación, o proceso de enfriado. Por consiguiente, escoja siempre pasta sometida al proceso de pastificación (los espaguetis son la mejor elección), elaborada a partir de una harina rica en fibra, y consúmala cocida al dente.

¿Qué pasta tiene el IG más bajo?

Los vermicelli (fideos) chinos son algo totalmente distinto, aun cuando fueron la inspiración original para la aparición de los espaguetis. Son distintos porque no se elaboran con harina de trigo, como la mayoría de las pastas, sino con harina de soja. Esto hace que tengan un IG muy bajo, de 22. Como también son pastificados, puede comer, con esta dieta, tantos vermicelli chinos como quiera, lo que implica que puede incluirlos en cualquiera de sus comidas principales, independientemente de si se trata de comidas de proteínas-grasas o de carbohidratos ricos en fibra.

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