Conducción con correa: cuando el juez da la señal, el perro, a la orden de Ifussl, debe seguir al guía en línea recta, realizar cambios de dirección y de velocidad (paso normal, paso lento y paso de carrera).
Conducción sin correa: cuando el juez da la señal, el conductor la suelta y, con el perro suelto, realiza el mismo tipo de conducción del ejercicio anterior.
Sentado durante la marcha: cuando el juez da la señal, el conductor camina a paso normal en línea recta.
Después de 10 pasos como mínimo, el perro, a la orden de ¡sitz! («sentado»), debe sentarse rápidamente sin que el conductor cambie de ritmo o se gire.
Después de 30 pasos, cuando el juez lo indica, el conductor vuelve hacia el perro y se sitúa nuevamente a su derecha.
Tumbado durante la marcha y llamada: cuando el juez da la señal, el conductor camina a paso normal en línea recta. Después de 10 pasos, a la orden de ¡platz!, el perro tiene que tumbarse rápidamente sin que el conductor cambie de ritmo o se gire.
Después de 30 pasos, el conductor se detiene y llama al perro, que debe acudir rápidamente y adoptar la posición de sentado a los pies del propietario.
Cobrar un objeto del conductor en terreno llano: el conductor lanza el apport a un par de metros de distancia. A la orden de ¡bring! («trae»), el perro debe ir a buscarlo con determinación, cogerlo y traerlo.
Salto Ubre sobre obstáculo con apport: el conductor lanza el apport por encima del obstáculo. A las órdenes de ¡hopp! («salta») y ¡bring!’, el perro debe superar el obstáculo, aferrar el objeto, superar el obstáculo de vuelta y sentarse muy cerca del conductor.
Envío hacia delante y tumbado: cuando el juez da la orden, el conductor camina a paso normal en línea recta. Después de unos pasos, a la orden ¡voraus! («adelante») acompañada de un gesto con el brazo, el conductor se para. El perro debe seguir avanzando unos 25 pasos en la dirección señalada. Con la orden de ¡platz!, el perro debe sentarse rápidamente.
Tumbado libre con distracción: antes del trabajo de otro perro, el conductor coloca su perro en un lugar determinado y le da la orden ¡pltüz!; el perro ha de permanecer tumbado durante todo el ejercicio de obediencia del otro perro. A continuación, el conductor recoge a su perro, colocándose en el lado derecho, y le da la orden ¡sitz!
Búsqueda del atacante: sobre un terreno de 100 x 80 m se disponen seis escondites (o reviers). El figurante se esconde en el último. Al dar la orden el conductor, el perro debe explorar los escondites hasta encontrar al figurante.
Enfrentamiento y ladrido: una vez localizado, debe impedirle moverse y ladrar para indicar su presencia, sin saltarle encima ni morderlo.
Tentativa de huida del atacante: a la orden del juez, el figurante debe realizar un intento de fuga. Al recibir la orden del conductor, el perro debe impedir la huida mordiendo firmemente.
Ataque lanzado: al recibir la orden del juez, el figurante, armado con una porra, se dirige hacia el perro y lo ataca con gestos provocadores. El perro debe defenderse sin dudar mordiendo firmemente.
En el momento en que el figurante se inmoviliza, el perro debe soltar la presa. Después se efectúa el registro, el desarme y el acompañamiento del figurante fuera del campo.
Esta disciplina, parecida pero no igual que el ring francés, todavía se conoce poco en nuestro país, aunque las expectativas son optimistas debido al alto grado de espectacularidad.
Exige mucha técnica, pero ha sido censurada erróneamente aduciendo que aumenta la agresividad del perro.
Estos concursos tienen el objetivo de premiar a los perros equilibrados, obedientes y que sólo responden a los ataques cuando existen motivos justificados. Las competiciones están divididas en:
— saltos;
— ataques;
— obediencia.
Cada área tiene un sistema de puntuación, que penaliza los errores tanto del conductor como del perro.
Los saltos incluyen: salto de altura (1,30 m), salto de longitud (4 m) y empalizada vertical (altura de 2,30 m), en donde sólo la parte descendente está inclinada para evitar que el perro caiga desde una altura excesiva.
Los ataques no son los convencionales «a la manga», sino que el perro puede morder en cualquier parte del cuerpo.
El juez no valora el tipo de mordida (con toda la boca o con la punta), como en las pruebas IPO o SCHH, sino el tiempo que dura la presa (15 segundos como mínimo) y la rapidez con la que obedece a la orden ¡suelta!, que da el conductor al cabo de un segundo, con el figurante todavía en movimiento. Los cambios de presa están penalizados.
Los ejercicios de obediencia son prácticamente los mismos que en las pruebas tradicionales.
En cambio, una prueba totalmente distinta sirve para valorar el olfato. El conductor coloca en el suelo un trozo de madera que le ha entregado el juez, y otras cinco personas colocan al lado un número igual de objetos idénticos. El perro debe identificar el que ha colocado el conductor. Otra diferencia con respecto al IPO y SCHH es que el cobro no se realiza con el apport clásico sino con un objeto cualquiera (siempre que no sea de cristal).
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