Pastillas y dieta

El problema básico de todas las dietas es el aburrimiento.

Otro comentario muy habitual entre quienes pretenden someterse a un régimen de adelgazamiento gira en torno a los fármacos.
¿Tomas pastillas para adelgazar?
Chica, es que a mí me dan miedo…
No es de extrañar. Si partimos de la base de que la obesidad que se trata es porque representa un peligro sanitario, el tratamiento debe ser dirigido por un médico y, sobre todo, si pretende la administración de algún fármaco.
Pero el temor proviene, seguramente, de que, durante años, estuvieron muy en boga muchos sistemas de adelgazar que incluían en el tratamiento la toma de pildoras cuyo contenido básico eran las anfetaminas. Se quitaba el apetito con una droga que podía como de hecho se dieron casos llevar a la adicción e incluso a transtornos mentales permanentes.
Como tales, estos anoréxicos o inhibidores del apetito actúan sobre el sistema nervioso central logrando, además de disminuir el apetito, provocar insomnio y un estado de excitación y de euforia notables. Todo el organismo está acelerado, con lo que el consumo calórico individual aumenta.
En ningún caso es conveniente esa ayuda artificial contra el hambre. Al menos si se trata de corregir una cierta obesidad y no estamos ante obesidades graves que exigen un adelgazamiento rápido. Este tipo de fármacos sólo deben utilizarse por prescripción facultativa y durante poco tiempo. No se olvide que pueden crear hábito y adicción.
Otro tipo de fármacos frecuentes en distintos regímenes y dietas son los diuréticos. Su acción se basa en lograr que el agua filtrada por el riñon no sea absorbida de nuevo. Así, se consigue una pérdida de peso por eliminación de agua. Por eso supone una falsedad encubierta: se pierde peso, pero no se adelgaza, ya que esa agua hay que reponerla. Es pérdida momentánea. El consumo de diuréticos puede acabar lesionando el riñon y el médico suele recomendarlos sólo cuando hay un acumulo anormal de agua o si, además de obesidad, hay problemas de hipertensión. Si el médico los recomienda, tenga en cuenta que él analiza ventajas e inconvenientes y no piensa sólo en que se puede eliminar un par de kilos que sobran. La automedicación en estos casos resulta, cuando menos, peligrosa.
También en ciertos casos de tiroides perezoso, el médico puede incluir en el tratamiento contra la obesidad algún tipo de hormona tiroidea sintética o animal. Esa hormona activa el metabolismo del individuo y, por tanto, se produce un adelgazamiento. Sin embargo, plantea muchos problemas. El primero estriba en las consecuencias de tipo cardíaco que puede acarrear, porque la activación artificial del tiroides produce excitación, insomnio y, desde luego, aumento del ritmo del corazón. Hablando de obesidad, el problema más grave que plantea es que se altera el funcionamiento normal del tiroides. Es ésta una glándula que podría calificarse de vaga. Si se encuentra con que se le aporta la hormona desde fuera, entonces se hace más vaga aún, y deja de producirla. Lo grave sobreviene cuando cesa la administración de tiroides artificial. La glándula no la produce, no está activa, está perezosa y tarda en volver a segregaría. En ese tiempo, puede recuperarse no sólo el peso perdido sino algún kilogramo de más.

 
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)
 

Estás bárbara:

pastillas para adelgazar 2013, pastillas barbarita, pastillas para adelgazar barbarita, adelgasante barbarita, pastillas barbaritas, pastillas adelgazantes barbarita, pastillas naturales barbaritas, para que sirve la pastilla barbarita, barbarita adelgazante, adelgazante barbarita, como se utiliza el adelgazante barbarita, pastillas para rebajar barbarita, babarita pastillas adelgazantes, Para que sirve la barbarita, capsulas barbarita para adelgazar, la barbarita adelgazante, para q sirve la barbarita en pastilla, pastillas pastillas barbarita

Opina

*