Nuestras hormonas

La función de los estrógenos va mucho más allá de regular el ciclo menstrual. Te protegen de infartos, influyen en tu estado de ánimo, contribuyen a que tengas unos huesos fuertes y son también responsables de que luzcas una piel hidratada.

ginecologiaLos estrógenos son conocidos por ser la hormona femenina responsable de regular la función reproductiva y encargada de definir el periodo menstrual y, portante, los días en que se es más fértil. Sin embargo, su función va mucho más lejos. Desde la pubertad y hasta pasados unos 25 años, esta hormona se mantiene constante ya que su existencia resulta fundamental para controlar también el sistema circulatorio, la hidratación de la piel, la asimilación del calcio en los huesos y hasta podría ser una medicina natural para prevenir la arteriosclerosis.

Los excesos son negativos

En contraposición con la testosterona que se genera en mayor cantidad en el hombre, estrógeno y progesterona son las hormonas femeninas por excelencia, pero las tres en su justo equilibrio contribuyen a mantener la armonía del organismo. La progesterona prepara el cuerpo para el embarazo y la lactancia, y los estrógenos, que se originan principalmente en los ovarios, determinan las características del cuerpo de la mujer. Así, son los responsables del desarrollo del útero, las trompas de Falopio, el vello púbico, el crecimiento de los senos o la pigmentación de los pezones. Pero no solo definen tu anatomía femenina, también influyen en el correcto funcionamiento del organismo y cuando disminuyen suelen aparecer los problemas. Por otro lado, tener un exceso de sus niveles tampoco es positivo, tal y como demuestran algunos estudios:
• Riesgo de cáncer de mama. Los estrógenos favorecen la actividad de las células mamarias. Si existe un exceso de esta hormona puede provocar que la división celular sea mucho más rápida, aumentando la posibilidad de que se produzca un error y aparezcan cambios cancerosos en estas células.
• Más casos en mujeres obesas. El sobrepeso suele ir unido a un gran número de estrógenos, por ello la obesidad dispara el riesgo de este tipo de tumor.

Las ventajas del equilibrio

Al margen de este efecto que puede provocar su exceso, un nivel idóneo de estrógenos favorece el equilibrio orgánico y cuando disminuyen en número se producen los desajustes:
• Influyen en tu aspecto físico. ¿Te has preguntado alguna vez por qué, con los años, suele ensancharse la cintura de las mujeres y aumenta la grasa en el abdomen? La respuesta está en esta hormona que influye en la metabolización de los lípidos y en su distribución en el cuerpo. Por ello cuando desciende su producción aumenta la acumulación de grasa en el vientre. El ejercicio físico aeróbico (correr, nadar o montar en bicicleta) es la mejor estrategia para movilizar esta grasa localizada.
• Te protegen a nivel cardiovascular. Además de ayudar a metabolizar las grasas regulan también el colesterol, disminuyendo el malo y aumentado el bueno. Cuando se reduce el nivel de estrógenos como ocurre durante la menopausia, la mujer está menos protegida a nivel cardiovascular y aumenta el riesgo de infarto. Para compensar esta desprotección, sigue un dieta baja en productos de origen animal y rica en fibra, fruta y verdura.
• Actúan sobre el humor. En muchas mujeres el estado de ánimo va cambiando a lo largo del mes coincidiendo con el baile hormonal y se sienten mucho más irritadas antes de la menstruación. Esta sensación se repite durante la menopausia.
• Dicen mucho sobre tu piel. Intervienen en la formación de colágeno, básico para la elasticidad de la dermis. Cuando se deja de producir esta sustancia la piel se vuelve más fina y aparecen arrugas. Para combatir este efecto utiliza cosméticos que aumenten la producción de colágeno. Aplícalos mañana y noche con un suave masaje.
• Metabolizan el calcio. Contrarrestan la acción de hormonas como la paratifoidea (PTH), que hacen que el hueso se vuelva frágil y poroso. Por este motivo su descenso aumenta la posibilidad de padecer osteoporosis, riesgo que se dispara en la menopausia. Compénsalo con una dieta rica en calcio y vitamina D y una exposición moderada al sol. • Ayudan a sintetizar las proteínas. Los estrógenos son indispensables para que el hígado metabolice estas sustancias. Si sufres un descenso de esta hormona debes reducir la ingesta de proteína animal porque tu organismo tendrá dificultades para asimilarla. Una alternativa es optar por la de soja, que es rica en fitoestrógenos (estrógenos vegetales) que compensan este déficit.