Mantener la salud ocular

La radiación solar intensa puede dañar los ojos.

Mantener la salud ocularNo sólo la piel se ve afectada por los rayos del sol. La luz que reciben nuestros ojos, necesaria para una correcta visión, puede ser perjudicial si altera sus delicadas estructuras orgánicas. El mecanismo ocular es muy complejo. El interior del ojo está lleno de células que absorben la luz y la convierten en una señal nerviosa que envían al cerebro. La agudeza visual de los seres humanos depende de la mácula, una pequeña zona de menos de 1 mm2, situada en el centro de la retina, muy sensible a la luz, a la oxidación de los radicales libres y a la degeneración. Con el paso del tiempo y la reiterada exposición a la luz natural y artificial, la mácula y la retina sufren cambios que pueden desencadenar degeneración macular senil (DMS) o cataratas (opacidad del cristalino), afecciones que producen disminución de la visión e incluso ceguera. La DMS se inicia lentamente con una visión borrosa en la parte central y puede llegar a deteriorarse hasta el punto en el que aparecen manchas negras que oscurecen el campo visual. Las cataratas afectan a cerca del 50% de las personas entre 65 y 75 años y, aproximadamente, al 70% de los mayores de 75.

Protección natural

Al igual que ocurre con todos los sistemas de nuestro organismo, los desequilibrios oculares están relacionados con determinados factores:
Necesidad de un aporte sanguíneo adecuado: los ojos precisan la hidratación y nutrición que proviene de la sangre.
Presencia de pigmentos.
Nutrientes antioxidantes.
El estado de los vasos sanguíneos.
En los últimos años, se ha descubierto la importancia de dos carotenoides -la luteína y la zeaxantina- frente a los procesos degenerativos y oxidativos de la retina y la mácula, donde se encuentran en gran concentración. La suplementación con 10 mg de luteína y 400 microgramos de zeaxantina aumenta la presencia de dichos pigmentos en la mácula, mejora la salud visual y disminuye el riesgo de padecer DMS. Por otra parte, está demostrada la conexión entre la degeneración de los tejidos en el ojo y el estado de los vasos sanguíneos que llegan a la zona. Así, el endurecimiento o pérdida de flexibilidad de los vasos es un factor de riesgo, ya que los capilares del ojo pueden romperse y crear microhemorragias que generan pérdida de visión.
Sin olvidar las imprescindibles vitaminas A, C, E y el zinc, es recomendable añadir a la ingesta de luteína y zeaxantina, 50 mg de extractos estandarizados de frutos de mirtilo, 50 mg de zarzar-mora y 10 mg de semilla de uva. Las antocianidinas de estos frutos ejercen un potente efecto contra los radicales libres que atacan las estructuras oculares, tienen acción vasoprotectora, mejoran la microcirculación, favorecen la regeneración de los pigmentos retinianos y maculares y mejoran la agudeza visual.

Factores que influyen en la intensidad de la radiación solar

La reflexión es un fenómeno que puede aumentar ostensiblemente la cantidad de luz que nos llega a los ojos. Varios factores inciden en el incremento o disminución de la intensidad recibida:
Latitud y altura sobre el nivel del mar.
Estación el año y hora del día.
Factores ambientales: nubes, niebla, contaminación.
Reflexión de la luz sobre superficies blancas o brillantes: la nieve refleja entre un 70-90% de los rayos solares, la arena blanca un 25% y el agua entre un 30-35%.