Malos hábitos que dañan la espalda

dolor de espaldaMuchas de las dolencias de espalda se desarrollan, en realidad, por adquirir vicios posturales que con el tiempo generan malestar. Es que, en general, vamos por la vida sin prestar verdadera atención a nuestra postura, y hacemos malos esfuerzos que a futuro traerán dolores que bien podrían haber sido prevenidos. Si hablamos de causas que ocasionan el dolor de espalda, hay que tener en cuenta que la edad puede ser un condicionante. El paso del tiempo deteriora la elasticidad, tornándonos cada día más rígidos y llevándonos a perder movilidad. El sobrepeso es un factor sumamente destructivo para la columna y las articulaciones en general. Así, por ejemplo, tener sobrepeso suele llevar a quien lo padece, en su intento por revertir la situación, a hacer actividad física, lo que produce, tarde o temprano, molestias o dolores en tobillos, rodillas, columna, etc.
Pensemos que la actividad aeróbica de caminar es buena, pero una estructura ósea no está preparada para soportar el exceso de peso.
Existe, por otro lado, un factor hereditario, es decir, alteraciones de nuestra estructura, que en muchos casos son congénitas, y otras que se adquieren porque tenemos una estructura con una predisposición a sufrir. Por ejemplo, si tenemos una personalidad explosiva, estaremos predispuestos a estar más tensionados; si tenemos una columna con algún problema en su estructura, nos va a generar dolores, a veces hasta sin haber realizado ningún esfuerzo.
Sin duda alguna, levantar objetos del suelo, sin flexionar las rodillas, es una acción frecuente, que nos genera un movimiento de basculación del cinturón lumbar acercando los cuerpos vertebrales y predisponiéndonos para pinzar un nervio o afectar el disco, porque en esta acción reducimos los espacios entre las vértebras. Creemos que tenemos que tener cuidado si levantamos algo pesado, cuando en realidad es la acción la que nos puede dañar; levantar un papel puede generar lo mismo: un dolor intenso en toda la zona lumbar, que nos abraza desde la cintura y puede irradiar hacia las piernas.
Dormir de manera inadecuada es otro factor sumamente importante. La postura ideal para dormir es de costado con una ligera flexión de ambas rodillas, lo que se conoce como posición fetal. Nunca boca abajo, ya que las curvas se acentúan, hay que girar la cabeza hacia un costado para respirar, y todo esto genera, por las horas que pasamos durmiendo, una tensión estructural importante. También hay que tener en cuenta el tipo de colchón, almohada, etc., que cobra relevancia si se piensa que pasamos un cuarto de nuestra vida durmiendo. Un colchón no debería ser usado más de ocho años, y una almohada no más de dos.
El sedentarismo es otro gran culpable de los dolores de espalda. Las actividades laborales y hogareñas cada día nos obligan a movernos menos, que sumado a la alimentación de baja calidad, rápida, etc., nos arruina lentamente. Hay que moverse. La postura durante las horas de trabajo, para quienes trabajan frente al monitor, es otro punto crucial. Tener sillones ergonómicos y escritorios que también lo sean, ayudará a tener un ambiente más amigable con nuestra postura, aunque tendremos que prestarle atención a la disposición de nuestra computadora. Esto es, si el monitor está muy alto o muy bajo (tiene que estar a la altura de nuestra vista), debemos trabajar con nuestro antebrazo apoyado en el escritorio y no con él suelto, y cuando doblamos la muñeca para manejar el ratón, todo el peso lo soporta el cuello, y así nos contracturamos y generamos dolores de muñeca. Además, cada hora conviene levantarse de la silla y caminar brevemente, ya que esto mejora nuestro retorno venoso y no deja que la tensión se acumule!

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