Mientras que pulgas, piojos y ácaros anidan en el pelo, viven sobre la piel y se nutren de sangre, estos tres parásitos se desarrollan dentro del organismo del animal (en el intestino, el corazón y las arterias pulmonares).
El portador de la filaria es un mosquito, un insecto bastante extendido en las zonas pantanosas. La filaria penetra en el organismo del perro a través de la picadura del mosquito infectado dando lugar a la filariasis cardiopulmonar, un desarrollo anormal de la filaria en el corazón y los pulmones que, si no se cura a tiempo, causará en el animal dificultades respiratorias hasta provocarle la muerte. En las zonas afectadas por la filaria o ¿onde existe una gran presencia de mosquitos, hoy en día es habitual practicar una profilaxis suministrando al perro una vacuna específica bajo control veterinario.
Los anquilostomas y las ascárides (lombrices) se desarrollan en el intestino, provocando hemorragias internas, vómitos y diarreas. Un síntoma de la presencia de anquilostomas pueden ser restos de sangre en las heces, así como fenómenos de anemia o deterioro del perro. Las lombrices son parásitos que infestan sobre todo a los cachorros desde las primeras semanas de vida. La madre, durante el embarazo, transmite las ascárides al cachorro.
Desde los primeros días de vida los perros, sea cual sea su raza, necesitan una vermifugación. La madre, como ya hemos señalado, transmite los parásitos a los cachorros durante el periodo de gravidez, aunque se la haya sometido a tratamiento antiparasitario normal en el primer mes de gestación. En un círculo vicioso, durante el tiempo de lactancia las lombrices pasarán El primero tiene lugar a la edad de dos semanas y se repite al final del mes y de nuevo hacia los 60 días, antes de vacunar al cachorro. De hecho, se ha descubierto que la presencia de parásitos interfiere en el desarrollo de una sólida inmunidad vaccínica, por lo que los veterinarios suelen prescribir un tratamiento antihelmíntico de amplio espectro 4 o 5 días antes de la vacunación.
sin cesar de la madre a los hijos, puesto que además, en la limpieza de los cachorros, la madre se comerá las heces que contienen los huevos de los parásitos.
Por ello la vermifugación es muy importante para la salud del perro desde los primeros días. El ciclo de la profilaxis normalmente prevé tres tratamientos en los primeros dos meses de vida de los cachorros.
Son diversos los tipos de lombrices que afectan a los perros. Las más comunes son las que ya hemos señalado: ascárides, anquilostomas y tenias. La eliminación de estos parásitos también es importante para el hombre que vive con el perro. La ascaridiasis y la anquilostomiasis son enfermedades parasitarias que podrían afectar al hombre. En los animales los parásitos provocan principalmente inflamación del intestino, pérdida de peso, dermatitis extendidas, nerviosismo, etc.
Existen varios tipos de ascárides y cada uno afecta específicamente a una especie animal, incluido el hombre. Las ascárides comunes del perro (Toxocara canis) constituyen a veces un grave problema, ya que los huevos expulsados por el perro infestado pueden ser ingeridos accidentalmente por las personas, especialmente por los niños. Cuando los huevos se abren, las larvas empiezan a realizar migraciones dentro del organismo y terminan encontrándose en el tejido hepático, en los pulmones, en la tráquea, en el estómago y en el tejido muscular, dando lugar a una serie de síntomas desagradables y debilitantes. Las vermifugaciones, por tanto, son útiles para cuidar también la salud de la familia. Además de por las razones ya expuestas, es recomendable, si no obligatorio, mantener al perro lejos de los parques donde juegan los niños. En caso de que el perro hiciera allí sus necesidades, es indispensable recoger las heces. Es una señal de civismo y respeto hacia los demás, pero también una forma de proteger a todos los cinófilos. El comportamiento incívico y maleducado de algunos perjudica a todos los ciñó filos, ya que es la primera causa de que muchos entes públicos limiten la libertad de movimientos de los perros.
Como ya se dijo, se someterá a los cachorros a tres tratamientos antiparasitarios en los dos primeros meses de vida, excepto si el veterinario dice otra cosa. También se vermifugará a la hembra antes y después del parto. Después será necesario suministrar al perro adulto un vermífugo con una regularidad que puede variar entre seis meses y un año, en función del producto antihelmíntico empleado y según la prescripción veterinaria.
Las tenias son menos peligrosas, pero también provocan, si no se eliminan pronto, un rápido abatimiento del perro infectado. Normalmente los perros se infestan de tenias ingiriendo pulgas. Las tenias necesitan un huésped intermedio para desarrollarse, en el caso de la tenia cucumerina los intermediarios son las pulgas o los piojos. Si una pulga o un piojo ingieren los huevos puestos por las proglótides, éstos se abrirán dentro de sus huéspedes intermediarios. El perro se convierte en el huésped definitivo al mordisquear y tragar alguna pulga o piojo, permitiendo así que las larvas de tenia se desarrollen en su intestino y se conviertan en parásitos adultos. Cierto tiempo después las proglótides cargadas de huevos salen al exterior espontáneamente a través de las heces. Durante un corto tiempo todavía conservan cierta movilidad contrayéndose, lo que permite verlas e intervenir programando un tratamiento sanitario.
Los antihelménticos contra las ascárides no son eficaces contra las tenias, aunque existen en el mercado varios tenífugos específicos bien tolerados por el perro. En caso de infestación de tenia, además de la vermifugación hay que someter tanto al perro como a su caseta a un tratamiento contra las pulgas.
