Isla de Pascua

chileLa isla de Pascua, o Rapa Nui, es una remota isla triangular con un volcán extinguido en cada esquina. La principal razón para visitarla son las más de 600 gigantescas estatuas de piedra tallada que miran hacia el mar desde la costa. El origen de estas estatuas, y de los isleños que las construyeron, ha creado gran controversia desde que los primeros europeos llegaron a sus costas.
Los primeros colonos llamaron a la isla «Te Pito o Te Henua», que significa «el ombligo del mundo». Fue redescubierta por el almirante holandés Jacob Roggeveen, y su nombre se cambió de manera no oficial por el de isla de Pascua, ya que aterrizó en ella en el día de Pascua del año 1722.
Situada a más de 3219 km de la zona poblada más cercana de cierta relevancia, aproximadamente a medio camino entre Tahití y la costa de Chile, en el Pacífico Sur, Rapa Nui es uno de los lugares más aislados de la Tierra.
Las muestras arqueológicas sugieren que la isla fue originalmente descubierta y colonizada por los polinesios alrededor del año 400. Además de las legendarias estatuas, este pueblo ha dejado muestras en documentos en rongo-rongo, el único idioma escrito de Oceanía. Declarada Patrimonio de la Humanidad, Rapa Nui posee un paisaje único y descarnado de cráteres volcánicos, formaciones de lava, aguas cristalinas, playas, bajas colinas ondulantes, granjas de ganado, un amplio abanico de yacimientos arqueológicos y, por encima de todo, las enormes figuras moai. Estas miden unos imponentes 9 m de altura y son muy anchas. Una de ellas, en la playa Anakena, fue restaurada prácticamente a su estado original y se le instaló una placa que conmemora la visita de Thor Heyerdahl en 1955.
Las restantes figuras están repartidas por toda la isla. Poike, una estatua con la boca abierta, es una de las preferidas de los lugareños. Ahu Tahai es otra estatua destacada debido a sus ojos y su moño. Desde aquí se puede llegar a dos de las muchas cuevas de la isla, una de las cuales parece ser un centro ceremonial, mientras que la otra tiene dos «ventanas». A partir de ahí puedes disfrutar de un camino que lleva hasta la cueva Te Pahu y el séptimo moai en Akhivi, que mira hacia la puesta del sol.
Rano Kau, donde floreció el culto del hombre-pájaro, está al sur de Hanga Roa y es otro yacimiento importante, con sus interesantes ruinas orongo y los antiguos petroglifos. En Hanga Roa, capital de la isla, es donde reside la mayor parte de la población. Allí podrás encontrar una gran variedad de pensiones y restaurantes, y los amistosos lugareños intentarán hacer que tu estancia sea memorable.

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