El desarrollo del gatito
Un gatito recién nacido está sordo y ciego, y pesa entre 70 y 135 gramos. No se sostiene sobre sus patas, se arrastra, se pega a una mama y es totalmente dependiente de su madre. El cordón umbilical se desprende al cabo de dos o tres días. Sus ojos se abren como mucho al octavo día. El desarrollo es muy rápido: a las tres o las cuatro semanas ya puede coordinar sus movimientos y empieza a andar tras su madre, que se desplaza con dignidad, la cola erecta, en señal de agrupamiento. Los juegos empiezan a partir de la tercera semana. A los dos meses, cuando ya está destetado, se decide a demostrar su independencia. La gata vigila su carnada y llama al orden a los más temerarios, cuando no se los lleva directamente al nido, agarrándolos por la piel del cuello. Los gatitos criados por su madre pronto conocen el camino hacia la bandeja de arena y aprenden, imitándola, a cubrir sus excrementos. Como la madre se basta para cubrir todas las necesidades de su familia, el dueño no tiene que hacer nada durante los primeros dos meses, aparte de evitarle las corrientes de aire. Conviene mantener la temperatura de la habitación donde se encuentran por encima de los 20° C y, si se presenta un caso de diarrea entre los pequeños, pedir consejo a su veterinario. ¿Un gatito no tiene ganas de jugar? Padece algún problema físico o psicológico. Quizá sea necesario practicarle un tratamiento vermífugo en la tercera semana, siguiendo siempre las indicaciones del veterinario. Cuando ya han cumplido ocho semanas, se puede jugar con los gatitos, favoreciendo así su socialización.
El destete
A partir de la sexta semana, las crías pueden ingerir papillas lácteas, purés de verduras y carne picada. Si el gatito no sabe comer y beber a lengüetadas, se le enseña a lamer un dedo mojado en la papilla. No se debe retirar demasiado pronto a los cachorros de la carnada para regalarlos, porque podría tener efectos negativos. Conviene esperar hasta la sexta semana, cuando son capaces de alimentarse solos. Los gatitos destetados siguen queriendo mamar a menudo, aunque su madre los rechace. Se puede intentar disuadirlos untando los pezones de la madre con un repelente no tóxico o una mezcla de vaselina y quinina.
Cuidados del gatito recién nacido
Los gatitos que lloran y se agitan después de mamar tienen hambre, por lo que será preciso darles el biberón para paliar la insuficiencia de la leche materna. Si después del parto la gata se niega a ocuparse de su carnada, se colocan las crías en una cesta, a una temperatura de 25 o 30 °C. Ésta se obtiene poniendo una bolsa de agua caliente envuelta en un trapo de lana o se instala la cesta bajo una lámpara de rayos infrarrojos. Conviene cambiar a menudo los trapos que cubren el fondo de la cesta. Para alimentar a los pequeños el primer día, se obtiene calostro tirando de las mamas de la gata, y se da a los gatitos con un cuentagotas; este líquido sirve para inmunizarlos. Al principio, hay que darles el biberón entre 8 y 12 veces al día, y si no se dispone de leche artificial (de venta en establecimientos especializados), se utiliza un cuarto de litro de leche de vaca hervida, mezclada con una yema de huevo y una cucharadita de lactosa. El gatito puede no mamar automáticamente. En este caso, hay que agarrarlo firmemente con la mano, pero sin apretar, y tocar sus labios con la punta de la tetina para desencadenar el reflejo de succión. Existen en el mercado biberones especiales, pero también sirve uno de muñecas. Si la cría está demasiado débil, se debe utilizar una jeringuilla hipodérmica; entonces hay que sustituir la aguja con un tubo de plástico, que se desliza luego cuidadosamente hasta el esófago. Todos los objetos utilizados deben lavarse y esterilizarse meticulosamente para evitar cualquier peligro de infección.
Los primeros días, se limpia la zona alrededor del ano de los gatitos con un algodón empapado en agua tibia y se masajea su vientre para estimular las funciones de evacuación. A partir de la tercera semana, conviene que los gatitos alimentados artificialmente aprendan a beber en un cuenco para iniciar la preparación del destete. Por último, hay que controlar su peso.
