Una elevada proporción de individuos presentaba estrabismo convergente y cola «anudada» (es decir, con vértebras más o menos deformadas y soldadas). La frecuencia de estos defectos era tal, que los primeros estándares los aceptaron. El cambio de política tuvo lugar en la década de 1930, y en la actualidad el estrabismo y la cola «anudada» constituyen motivo de descalificación. Los resultados han sido espectaculares, y los ejemplares con estas anomalías son ahora excepciones. Paralelamente, los criadores han mejorado el pelaje y los ojos, y han creado nuevas variedades. Y, sobre todo, se han dedicado a la morfología, para orientarla hacia un tipo claramente longilíneo, más acorde con la imagen que se tenía de un gato de tipo oriental. La polémica sobre esta morfología se desató enseguida entre criadores y jueces: los británicos escogieron una postura bastante moderada, y los europeos del continente y, ante todo, los estadounidenses, estaban a favor de ella.
La pigmentación de las marcas aparecerá poco a poco durante el primer mes de vida. Paradójicamente, el gran público parece preferir la imagen del Siamés de «tipo antiguo». En la actualidad, se busca un gato esbelto, no demasiado delgado, con una línea elegante, refinada, de talla mediana, y de cuerpo elástico y musculoso. Los ejemplares que responden a este patrón tienen el favor del público.
Estándar
Desde el punto de vista morfológico, el Siamés constituye el modelo perfecto del tipo oriental por su porte longilíneo. El cuerpo tiene que ser alargado, esbelto, con la misma anchura en los hombros que en las caderas. Se sostiene sobre miembros alargados y finos, los posteriores algo más largos que los anteriores. Pero longilíneo no quiere decir «grácil»: el Siamés debe presentar una talla mediana y ser musculoso. Conviene destacar la cola, larga, fina y terminada en punta.
Una cara triangular
La cabeza está en armonía con el cuerpo. La cara dibuja un triángulo isósceles cuyo vértice es la punta de la nariz, y la base, la línea que une ambas orejas. Éstas deben ser más bien grandes, anchas en la base, puntiagudas y estar bien separadas. Los lados del triángulo tienen que ser rectilíneos, especialmente en la unión de los carrillos con el hocico. El perfil es recto desde la frente hasta la punta de la nariz, sin protuberancias ni stop. La nariz es alargada y el mentón, bastante fuerte. El final de ambos coinciden en un mismo plano vertical. Los ojos almendrados, oblicuos hacia la nariz, están bien separados y, cualquiera que sea la variedad, son de un azul intenso particularmente límpido. El pelaje es corto, fino y denso. El manto, junto con el color de los ojos, constituye la principal característica de la raza. El pelo no presenta pigmentación excepto en las extremidades del cuerpo: cara (máscara), orejas, patas, pies y cola. El contraste entre estas zonas (denominadas points por los criadores de todo el mundo) y el resto del cuerpo tiene que ser nítido.
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