Enfermedades del gato transmisibles al hombre (Zoonosis)

Las enfermedades que pueden transmitirse desde los animales al hombre reciben el nombre de zoonosis. Las siguientes enfermedades del gato constituyen por esta razón un mayor o menor peligro para las personas: rabia, toxoplasmosis, equinococosis e infestaciones cutáneas por hongos.

Rabia

La rabia es una infección vírica que puede afectar a todos los animales de sangre caliente, incluido el hombre. Se transmite preferentemente por mordedura. La rabia no tiene cura (¡incluso están prohibidos los intentos de curar los animales!) y su curso es siempre mortal.
La protección más segura es la vacunación preventiva sistemática de todos los gatos que puedan tener contacto con animales posiblemente rabiosos, es decir, que puedan deambular libremente al aire libre. La vacunación no sólo protege al gato de la infección mortal, sino que también evita que el animal la transmita al propietario u otras personas.
Los gatos sin vacunar no deben deambular libremente por regiones con rabia. Los animales sospechosos de padecer la enfermedad deben notificarse al veterinario, que indicará las medi-
das a adoptar en cada caso, como una cuarentena de varias semanas o incluso el sacrificio del gato. Las personas que fueron heridas por un animal posiblemente rabioso deben -de acuerdo con las recomendaciones del Departamento Federal de Sanidad- lavar lo antes posible las lesiones con agua caliente y jabón, y desinfectarlas a continuación v.gr. con alcohol, antes de acudir inmediatamente al médico o a un hospital. Durante el siguiente plazo de incubación, la persona agredida será protegida con una inmunización tanto activa como pasiva, para evitar la aparición de la enfermedad.

Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad que está producida por la infección del parásito unicelular Toxoplasma gondii. Los gatos pueden ser portadores de este microorganismo sin mostrar síntomas de enfermedad. En tal caso, eliminan por las heces, por lo común de manera discontinua, los «huevos» del parásito, los llamados ooquistes, con los que puede infectarse el hombre. Otra posible fuente de contagio para éste es el consumo de carne de cerdo cruda, por ejemplo en forma de salchicha de cerdo fresca. La infección cursa por lo general en el hombre sin síntomas. Sólo en un pequeño porcentaje de personas contagiadas aparecen molestias semejantes a la gripe de corta duración. En todos los casos se forman anticuerpos, que garantizan la protección contra nuevos contagios. Únicamente en personas con el sistema inmunitario debilitado, como son los pacientes del SIDA, puede la toxoplasmosis ocasionar síntomas graves de enfermedad, como v.gr. una meningitis, e incluso la muerte.
También es peligrosa una infección toxoplásmica del niño aún no nacido y en el útero materno. Si la madre se contagia durante la gestación, esto conduce en la mayoría de los casos a un parto dis-tócico o a graves malformaciones en el bebé. Por ello, es conveniente efectuar rutinariamente durante el embarazo un análisis de sangre para comprobar si se padeció una infección toxoplásmica y si existe protección con una tasa suficiente de anticuerpos hemáticos. En este caso, el contacto con cualquier gato está exento de peligro.
En cambio, si no hay anticuerpos, existe la posibilidad de contagio a partir de las heces de gato. En tal caso se evitará el contacto con estos animales, incluso con el gato propio.
Los análisis de sangre y heces no permiten sacar conclusiones fidedignas sobre si el gato elimina o no ooquistes de toxoplasma. Pese a esto, no debe adoptarse la decisión inmediata de deshacerse del gato: en los gatos que no salen de casa en toda su vida, la probabilidad de que entren en contacto con toxoplasmas es menor que en los gatos en libertad.
Los gatos se infectan al devorar sus presas o al comer carne cruda, sobre todo si se trata de carne de cerdo. Esta posibilidad pueden evitarla fácilmente todos los dueños de gatos no dando carne de cerdo cruda a sus mascotas, lo que además es aconsejable para soslayar la amenaza de ingerir virus de Aujeszky. Sabido es también que durante la gestación no deben las mujeres comer ninguna carne cruda.
Asimismo, conviene adoptar precauciones higiénicas en lo referente al cajón-toilette del gato, es decir, que durante la gestación del ama de casa sean otras las personas las encargadas de la limpieza de aquél, o al menos utilizar guantes en la operación, con lo que disminuye notablemente el riesgo de un contagio. Si se desea asegurar la salud al ciento por ciento, debe entregarse el gato en custodia durante los siguientes nueve meses.

Equinococosis

El Echinococcus multilocularis (tenia del zorro) es un verme plano de sólo 2 cm de longitud, formado por cinco anillos y que ataca con preferencia al zorro, aunque muchas veces también al perro y más rara vez al gato. Este se infecta sobre todo al devorar ratones de campo que vehiculan como hospedadores intermediarios estadios jóvenes de la tenia.
La tenia del zorro es extremadamente peligrosa para el hombre, al actuar éste como parasitífero intermediario (o sea, portador del cisticerco, pero no hospedador de la tenia adulta). El hombre puede infestarse con huevos existentes en las bayas o setas comestibles ensuciadas con heces de zorro o en los excrementos de perro o gato. A continuación se desarrollan en el hígado pequeñas vesículas llenas de cabezas de tenias, que rápidamente se difunden por los tejidos inmediatos, lo que hace difícil la eliminación quirúrgica y explica que la enfermedad tenga curso mayormente mortal. Hasta ahora, la equinococosis producida en el hombre por las tenias de zorro parecía circunscribirse en Alemania a las regiones federales del sur, como Baviera y Badén-Würtemberg, pero con el aumento experimentado por la población de zorros, parece que la enfermedad se va extendiendo hacia el norte.
Las desparasitaciones internas practicadas regularmente con un producto tenicida, eliminan la infestación en el gato.
Infestaciones cutáneas por hongos. Las especies de hongos cutáneos Microsporum y Trichophyton presentes en el gato, son también transmisibles al hombre. El gato puede ser sólo portador de estos hongos sin estar necesariamente afectado, ni mostrar trastornos, sobre todo si es de raza de pelo largo.
En el hombre se presentan, con preferencia en manos, antebrazos, cuello y cara, manchas redondas, escamosas, del tamaño de monedas pequeñas y rodeadas de un halo enrojecido.
También existe prurito en los puntos indicados. El dueño de un gato que observe tales lesiones en sí mismo, debe acudir primero al médico dermatólogo y luego visitar al veterinario en compañía de su mascota. La infestación suele desaparecer rápidamente en las personas aplicando una pomada adecuada.

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Comentarios

  1. El gato podria traer problemas sexuales en el hombre

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