Sin querer transformar esta sección de ¡Estás bárbara! en un tratado técnico de cinología, es necesario precisar el significado de algunos términos que se utilizan habitualmente para esbozar las características fundamentales de los perros.
Empezamos por la cabeza, que a menudo es un elemento importante para valorar la tipicidad de un ejemplar. La cabeza comprende los ojos, la trufa, la caña nasal, el cráneo, las orejas, el stop y la boca.
Se llama stop al salto que se forma entre la caña nasal y el cráneo. En algunas razas está muy acentuado, en otras es apenas perceptible, pero junto a la relación cráneo-hocico (la comparación entre la longitud del cráneo y la de la caña nasal) y a su paralelismo, permite definir la tipicidad de la raza.
Está formada por la punta de la nariz, que habitualmente es negra, aunque en algunas razas se admite también el color hígado o marrón en relación con el color del manto. Sin embargo, el estándar oficial no suele admitir la falta de pigmentación de la trufa (presencia de manchas blancas), elemento degenerativo ligado a formas de albinismo. Hay que señalar por último que las orejas contribuyen mucho a definir la expresión de una raza.
Pueden estar erguidas (como en el pastor alemán), semierguidas (en el collie), erguidas por amputación (bóxer, alano, etc.), caídas (en la mayoría de los perros de caza), plegadas (terrier) o en forma de rosa (galgo, bulldog, etc.). El corte de las orejas se practicaba en origen para evitar heridas a los perros en los combates. Hoy está prohibido en muchos países. Las orejas plegadas son típicas de las razas terrier; muchos perros de caza las tienen caídas totalmente y las del pastor alemán, por ejemplo, son erguidas. Las orejas en forma de rosa son típicas del bulldog.
La mordida del perro puede ser en tijera, en pinza o con prognatismo. El estándar indica cómo debe presentarse la dentadura correcta en cada raza. En cualquier caso, los individuos que presenten dentadura con prognatismo superior no podrán participar nunca en las exhibiciones cinófilas, puesto que esta forma no está admitida por considerarse grave defecto degenerativo. Generalmente son 42 las piezas permanentes y se subdividen en incisivos, caninos, premolares y molares. Con el proceso de domesticación y el uso de alimentos preparados los dientes del perro han perdido su función originaria, dado que el animal ya no tiene necesidad de procurarse el alimento y por tanto no existe un auténtico proceso de masticación. Por este motivo no es difícil encontrar razas que presentan anomalías dentales como la falta de algún premolar. Estas carencias son toleradas en algunas variedades, mientras que en otras razas una dentadura completa y perfecta es un requisito esencial para su valoración.
La mordida del perro puede ser en tijera, en pinza o con prognatismo. El estándar indica cómo debe presentarse la dentadura correcta en cada raza. En cualquier caso, los individuos que presenten dentadura con prognatismo superior no podrán participar nunca en las exhibiciones cinófilas, puesto que esta forma no está admitida por considerarse grave defecto degenerativo. Generalmente son 42 las piezas permanentes y se subdividen en incisivos, caninos, premolares y molares. Con el proceso de domesticación y el uso de alimentos preparados los dientes del perro han perdido su función originaria, dado que el animal ya no tiene necesidad de procurarse el alimento y por tanto no existe un auténtico proceso de masticación. Por este motivo no es difícil encontrar razas que presentan anomalías dentales como la falta de algún premolar. Estas carencias son toleradas en algunas variedades, mientras que en otras razas una dentadura completa y perfecta es un requisito esencial para su valoración.
En la estructura de los perros se puede distinguir altura y construcción, inscribible en un cuadrado o un rectángulo. La altura se mide a la cruz (punto entre los omóplatos y el nacimiento del cuello) y debe quedar entre los límites (mínimo y máximo) indicados en el estándar, con el fin de que el individuo examinado pueda considerarse típico, «de raza». La estructura corporal se define además en conjunto por un buen cuello, hombros, grupa, tórax y por el aplomo de las extremidades anteriores y posteriores. El aplomo identifica la posición más o menos derecha de las patas. Manifestaciones de cañolismo o vacunismo (en patas anteriores o posteriores) constituyen en la gran mayoría de las razas defectos. Los ángulos de las extremidades son muy importantes para distinguir un individuo ejemplar.
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