El mito de las calorías

El enfoque, para perder peso, de las dietas hipocalóricas se basa en un modelo simple que ignora la complejidad del metabolismo humano. En el mejor de los casos es simplista, y en el peor es peligroso, ya que puede minar su salud permanentemente. Mire a su alrededor y verá que la gente rolliza, la corpulenta e incluso la obesa es, precisamente, la que cuenta, con mayor fervor, las calorías que consume.

La metáfora del caldero

Los nutricionistas tienden a retratar el cuerpo como si se tratara de un caldero que usa energía en forma de calorías. Si las calorías consumidas superan a las usadas por el cuerpo, ganamos peso. Las calorías no «quemadas» por el cuerpo son almacenadas en forma de grasa. El problema de este modelo es que ignora la forma en que el cuerpo usa las calorías. Contrariamente a lo que cree mucha gente, las personas obesas no consumen más calorías que las delgadas. Los estudios médicos han mostrado que la diferencia entre la ingesta calórica de las personas delgadas, normales y con sobrepeso es, la mayor parte de las veces, insignificante.

El instinto de supervivencia

Cualquiera que haya seguido una dieta hipocalórica sabe que hay un periodo inicial de pérdida rápida de peso. Esto se debe a que el cuerpo está acostumbrado a recibir un cierto número de calorías y, cuando este número decrece, el cuerpo usará una fuente alternativa, como la grasa corporal, para suplir la diferencia. La pérdida temprana de peso se ve seguida de una meseta, y a la mayoría de nosotros nos resulta imposible mantener nuestro peso a largo plazo.
Como respuesta al menor consumo de alimento, el cuerpo responde como si le hubieran «matado de hambre» y va reduciendo, gradualmente, su producción de energía para así no tener que usar, en el futuro, sus reservas de grasa para obtener energía. El resultado es que la tasa metabólica basal del cuerpo (el ritmo al que el cuerpo usa la energía cuando está en reposo) desciende hasta en un 50 por 100 y no se da una ulterior pérdida de peso. En otras palabras: las dietas hipocalóricas ralentizan su metabolismo (véase la labia, abajo}. Esta reducción de la tasa metabólica basal hace a su cuerpo vulnerable a una ganancia rápida y excesiva de peso una vez abandona la dieta hipocalórica.

La fórmula para la obesidad

En el mundo occidental, el enfoque de las dietas hipocalóricas para perder peso se ha convertido en parte de nuestra cultura, estando institucionalizado en todos los ámbitos, a pesar de que una reducción en la ingesta calórica puede hacer descender drásticamente la actividad metabólica. Esto significa que, tras seguir una dieta hipocalórica, cualquier retorno a una ingesta calórica normal conllevará la ganancia de peso.
La triste paradoja es que cuanto más intente reducir su ingesta calórica, más rápidamente ganará peso al dejar la dieta. Además, las personas que siguen dietas hipocalóricas sufren de fatiga y su sistema inmunitario se ve afectado, haciendo que tengan una mayor susceptibilidad a padecer infecciones y enfermedades. Mi programa de dietas, que no requiere que pese o mida cantidades, le ofrece una forma mejor y menos restrictiva de perder peso de forma permanente.

Volver a Dieta Montignac