El agua también adelgaza

Se dice que tomada con la comida engorda. ¿Es así?

El agua no aporta calorías, por lo que nunca engorda. De hecho, es necesaria para adelgazar. Cuando se sigue una dieta para controlar el peso, una buena hidratación resulta esencial para depurar el organismo y evitar la retención de líquidos. Asimismo, hace quemar más grasa y es saciante. ¿Cómo nos depura cuando hacemos dieta? Cuando se hace régimen, a la par que se pierden kilos se producen sustancias de desecho que el organismo elimina a través de los ríñones, el intestino, los pulmones y la piel. El agua es básica para diluir y eliminar estas toxinas a través de la orina y no dañar los ríñones. Por otro lado, una ingesta suficiente de agua previene el estreñimiento, importante también para una buena depuración.

¿Quema las grasas?

Sí. Es lo que se conoce como efecto termogénico. El agua se suele beber fría y, sin embargo, se elimina a 37° C. El organismo debe gastar energía (calorías) para calentarla. Recientes estudios estiman que, tras beber medio litro, el gasto metabólico aumenta por ello en un 30% (la ingesta diaria de un litro y medio supone un gasto de unas 90 kcal).

¿El agua quita el hambre?

Al bebería se produce sensación de saciedad, por lo que si se toma antes de comer o cuando se sienten ganas de picar algo contribuye a reducir la cantidad de alimentos que se toman después y, en consecuencia, también las calorías.

¿Qué cantidad ayuda a perder peso?

Entre seis y ocho vasos diarios, es decir, un litro y medio. No se debe beber de golpe, sino a lo largo de todo el día. En lugar de solo agua también pueden tomarse infusiones sin edulcorar, zumos…

¿Es contraproducente beber más de lo aconsejado?

Si la cantidad es realmente excesiva, y además se sigue una dieta hipocalórica, se puede sufrir una hiponatremia (concentración de sodio en la sangre inferior a la normal), que si se acentúa puede derivar en vómitos, calambres, alteraciones visuales, etcétera.