Dónde comes: entorno también te influye

Si experimentaran con cualquiera de nosotras y nos pusieran una música de ritmo rápido cada vez que nos sentáramos a la mesa, comeríamos muchísimo más deprisa (engullendo en lugar de masticar) de lo que solemos hacerlo.
adelgazarLógicamente también pasa a la inversa: una sintonía relajada y agradable nos lleva a sentirnos bien y a controlar los movimientos, la velocidad con la que cogemos los cubiertos y la manera como masticamos.

Además, hay otros datos que tú puedes utilizar para crear el ambiente ideal a la hora de comer:

Vivir rodeada de restaurantes te incita a comer a todas horas. En las ciudades donde existen muchos restaurantes — especialmente si son de comida rápida — o negocios abiertos las 24 horas del día, hay una mayor proporción de personas obesas. Es lógico: la comida está permanentemente presente y se cae con muchísima más facilidad en esa tentación.

Probar la comida mientras la haces te aporta calorías que no cuentas. Si pruebas una y otra vez lo que preparas puedes llegar a sumar hasta cien calorías más de lo que tenías previsto. El gran problema es que tú no lo contabilizas como comida. Intenta hacer esa prueba tan solo una vez y justo después de haber añadido, con moderación, todos los aderezos a la preparación (sal, pimienta, etcétera).

Si comes fuera, acabas tomando más cantidad y mayor número de calorías. Aunque a todos nos gustan que nos pongan el plato delante, la mayoría de personas acostumbradas a comer fuera de casa son conscientes de que toman más cantidad de la que ingerirían en su hogar. No sería problema si al menos uno de los platos consumidos en el restaurante fuera una ensalada o verdura, pero no siempre es así. Y fíjate en ésta otra curiosidad: si el lugar está en penumbra, se come más. Quizá porque nuestro cerebro percibe cierto peligro que no puede controlar y busca, a través de la comida, la seguridad que le falta.

Delante del televisor, mejor ocupar las manos en otra cosa. Es un picoteo totalmente inconsciente porque tu mente está desconectada, pero tu organismo sí va sumando calorías. Además, en esos momentos se suelen consumir productos bastante inadecuados.