Dieta y hábitos que alteran tu flora vaginal

Tomar demasiados antibióticos, las pildoras anticonceptivas, estar nerviosa, un exceso de higiene en la zona íntima o ingerir mucho azúcar son conductas que pueden alterar el pH de tu vagina y causar una infección tras otra.
Sequedad vaginalLa mujer produce flujo vaginal de manera natural y durante toda su vida pero cuando este se vuelve blanquecino, con mal olor y consistencia grumosa, entonces puede estar indicando que existe una infección. Muchas veces aparece por un desequilibrio en el pH de la vagina que puede provocar que los microorganismos que forman la flora vaginal crezcan rápidamente y sin control. La dieta, el estrés o incluso los medicamentos pueden influir en este desequilibrio. Si sientes picor, enrojecimiento, dolor o irritación en la zona íntima es necesario que averigües cómo te están influyendo ciertos agentes externos.

Así te afecta el estrés

El estrés que sufres a diario te perjudica, pero quizá no seas consciente de las consecuencias que este tiene directamente sobre la salud de tu vagina. La tensión acumulada puede acabar manifestándose también allí en forma de:
• Sequedad vaginal. Las prisas hacen que tu cuerpo libere cortisol (la hormona del estrés) y esto provoca un desequilibrio en la producción de las demás hormonas. Esta reacción en cadena hace que disminuya la secreción vaginal y, por lo tanto, la lubricación de los genitales.
• Más riesgo de infección. Las situaciones estresantes hacen que disminuyan las defensas en tu cuerpo. Esto favorece la proliferación de microorganismos patógenos, hongos y bacterias en la flora vaginal. Por eso aumenta el riesgo de padecer infecciones en la zona (vaginitis o vaginosis). En este caso, el flujo vaginal aumenta notablemente y se vuelve espeso y maloliente.
• Alteración del ciclo menstrual. El estrés altera el funcionamiento hormonal que permite que tu ciclo se desarrolle con normalidad. Así, incluso las mujeres que suelen tener reglas muy regulares pueden notar que estas se alteran si están demasiado nerviosas.
• Dolor durante el coito. La ansiedad que provoca el estrés entorpece tu respuesta sexual normal. Por ejemplo, puede provocar que durante los coitos contraigas involuntariamente los músculos que rodean la vagina —lo que se conoce como vaginismo— provocando que la penetración se vuelva dolorosa.

Fármacos que perjudican

Las infecciones de la vagina por hongos, parásitos o bacterias tienen síntomas muy parecidos pero el tratamiento para curarlas es completamente diferente en cada caso. Por eso automedicarse es uno de los errores más comunes. Por otro lado, si estás tomando fármacos por algún otro motivo debes tener en cuenta que también pueden estar afectando a tu salud íntima.
• Antibióticos. Si se toman demasiado a menudo o durante largos periodos de tiempo pueden acabar alterando la flora vaginal. Si tu médico te los ha recetado, deberás reforzar tu flora con alimentos probióticos como el yogur.
• Corticoides e inmunodepresores. Si se toman durante mucho tiempo, hacen que los hongos se vuelvan resistentes a los fármacos y esto favorece la aparición de una de las infecciones más comunes de la flora vaginal, la candidiasis.
• Medicamentos hormonales. Las pastillas anticonceptivas o los fármacos utilizados para el tratamiento de ovario o de útero pueden provocar sequedad vaginal. Los antihistamínicos (que se usan para tratar alergias) también pueden causar este mismo síntoma.

Mala higiene

Tanto un exceso como un defecto de higiene pueden alterar el pH vaginal.
• Cuidado con los jabones. Abusar de ellos es poco recomendable para la higiene íntima ya que pueden acabar destruyendo la flora vaginal. La mejor limpieza es alternando agua y jabón, para no hacer un uso diario de él. También puedes utilizar productos específicos para la zona. Los que llevan tomillo son ideales para épocas en las que tengas bajas las defensas.
• Sécate bien para evitar humedad innecesaria (que favorece la proliferación de hongos) y limpíate siempre en sentido descendente, de la vagina hacia el ano.

Influencia de lo que comes

Una dieta adecuada puede fortalecer el sistema inmune y la flora vaginal.
• La vitamina B de los alimentos como los cereales integrales o las legumbres es esencial para que tus defensas funcionen correctamente. Un estudio reciente también sugiere que la vitamina D (pescado, huevos…) protege la flora vaginal contra las infecciones.
• El zinc y el hierro son los minerales más importantes para mantener el sistema inmune fuerte. El primero está en el apio y las patatas y el segundo, en las legumbres y el hígado.
• Las levaduras o azúcares no son recomendables en caso de que seas propensa a padecer infecciones vaginales por hongos. Evita el pan blanco, la bollería, la cerveza y las frutas deshidratadas.