Dieta y ejercicio físico

Que el ejercicio físico ha de ser una de las columnas que sustentan toda la medicina preventiva está ya fuera de duda.

Pero en el caso de la obesidad, aunque parezca una incongruencia, el ejercicio físico resuelve menos de lo que habitualmente se piensa.

Un obeso debe hacer ejercicio, pero moderado, al menos al principio. Muchos obesos plantean que, además, ese ejercicio les abre más el apetito, con lo que se establece un círculo vicioso.
El Dr. Bayeds pone un ejemplo muy claro en el que puede verse la influencia del ejercicio físico en el tratamiento de la obesidad. Consiste en una tabla de equivalencias en la que se relaciona la ingestión de un alimento determinado con el ejercicio que hay que realizar para neutralizar su efecto «engordante».

* Dos nueces: pasear durante tres cuartos de hora.
* Un té con leche con una cucharadita de azúcar, seis horas de trabajo intelectual.
* Cien gramos de pastel: lavar ropa a mano durante hora y media.
* Dos dátiles: leer en voz alta durante dos horas.
* Una cucharadita de azúcar: planchar durante una hora.

No debemos engañarnos: para eliminar un kilogramo de grasa hay que caminar con paso vivo y cuesta arriba una media de 20 km.
Esto no debe interpretarse como que queremos anular el beneficio del deporte y del ejercicio físico, no. Es beneficioso y debe practicarse. Y, además, seguramente es el único elemento capaz de romper ese círculo de inercias que provoca que la obesidad se alimente a sí misma.

Una persona que practique deporte es más ágil. Sus movimientos son más fáciles y precisos y le resulta menos penoso un esfuerzo o una actividad. Y todo ello tiende a romper la costumbre del sedentarismo.

Hay que tener en cuenta que el deporte no es más que una forma de ejercicio físico reglamentada, competitiva en muchas ocasiones y, por ende, participativa. En cuanto al ejercicio físico, se exige de él, sobre todo, la constancia: se basa en no tomar el autobús cuando no tenemos prisa y las distancias no son excesivas, no subir en ascensor cuando son pocos pisos… Hay muchas posibilidades. Para hacer deporte es necesario un lugar adecuado, pero para hacer ejercicio físico, no.

En cualquier caso, debe hacerse ejercicio. Porque, además, tiene una acción muy notable sobre el metabolismo. No se puede medir solamente el gasto calórico en el momento de efectuarlo, puesto que también acelera un poco todo el proceso energético, de manera que sigue actuando aun cuando nosotros estemos ya descansando. El ejercicio físico, si se hace una dieta, es un complemento ideal.