Dieta naturista

Es dieta de alimentación ideal para aquellas mujeres que no son fanáticas de la carne porque el régimen no la incluye.
Tiene la ventaja de que se adelgaza entre 2 y 3 kilos en una semana y ofrece una gran variedad de opciones para el almuerzo y la cena.

Se basa en la ingesta total o parcial de alimentos procedentes del reino vegetal, quedando excluidos todos los productos de origen animal. Aunque están reconocidas como eficaces para la prevención de algunos tipos de enfermedades en adultos, los practicantes de estas dietas tienen que tener especial cuidado en la composición de sus comidas sino quieren padecer problemas de salud.

El gran problema se plantea sobre todo cuando se aplica este sistema de alimentación con niños pequeños y adolescentes, que necesitan un gran aporte de hierro, calcio y vitaminas que esta dieta no aporta suficientemente.

Lo que debemos hacer

Masticar la comida lentamente. No solamente disfrutaremos más de ella, sino que quedaremos satisfechos con porciones más pequeñas.
Comenzar por comer la carne, el pescado, el pollo o el hígado y las verduras. Así, cuando hayamos terminado, es posible que ya no queramos las papas, el arroz y el pan.
Tratar de arreglarnos para que la comida principal sea al mediodía o tan temprano en la noche como sea posible. Cuando los alimentos se comen temprano, aumentan las posibilidades de que sus calorías se quemen y no se conviertan en grasa.
Tomar una cucharadita llena de miel o de gelatina o mermelada para diabéticos cuando sintamos el deseo irresistible de algo dulce.

Lo que no debemos hacer

Suprimir el desayuno con la esperanza de que ésto nos ayudará a eliminar el peso indeseado. El resultado de ello será el sentirnos hambrientas más tarde, cuando el consumo de calorías será mucho mayor que si hubiéramos comenzado el día con un huevo pasado por agua y una tajada de pan integral. Aderezar las ensaladas con salsas cremosas, mantequilla, crema para ensalada o mayonesa.
Debemos limitarnos a usar simplemente aceite y jugo de limón, vinagreta o vinagre de sidra. Servirnos la comida en un plato grande. Si lo servimos en platos pequeños haremos que las porciones parezcan tan grandes como aquellas a las que estábamos acostumbradas. Comer las grasas animales, el azúcar o la sal que se encuentran en las comidas procesadas o preparadas en las carnes enlatadas u otras comidas de este tipo. Ingerir comidas o meriendas ricas en carbohidratos a altas horas de la noche. A menos que trabajemos de noche, las calorías se convertirán en grasa. Tomar alcohol, a menos que sea indispensable. Debemos tomar jugos de frutas, o agua mineral con una tajadita de limón, lo que en reuniones sociales, puede confundirse con ginebra y agua tónica.

Sigue leyendo >>>