Este día consumirá únicamente ias proteínas más puras, como si estuviera en la fase 1 de la dieta. La lista de alimentos autorizados es pues la de la fase 1.
¿Por qué elegir el jueves?
He elegido el jueves arbitrariamente. Si el jueves no le va nada bien porque debido a su organización profesional consumir proteínas puras puede resultarle difícil, puede elegir otro día, pero cuidado: marqúese un día fijo y no contravenga la regla. Si el día de proteínas puras fluctúa, toda la fase de consolidación está en peligro.
¿Y si no he podido respetar el jueves de proteínas?
Quizás le sea imposible seguir el régimen durante una semana concreta, pero cuidado, esto no puede convertirse en un hábito. Recupérelo al día siguiente. Pero sea consciente de que entre aplazar y abandonar no hay más que un paso. Otra solución puede consistir en anticipar el problema: si ve en la agenda un jueves con comida de trabajo o cena con amigos, pase el día de proteínas al miércoles. Así, usted conserva el dominio de la planificación del régimen. Pero una vez más, piense que su organismo adora los hábitos y detesta los imprevistos. Cuanto más regular sea su alimentación a lo largo de la semana, menos riesgo correrá en relación con el famoso efecto rebote.
¿Por qué es indispensable este día?
La fase de consolidación es delicada. El efecto rebote puede producirse en cualquier momento, mientras no haya cruzado la frontera que será tanto más lejana cuanto más peso haya perdido. Este día de proteínas actúa como una defensa frente al efecto rebote y le ayuda a estabilizar su peso. Por tanto, no es negociable. Recuerde que este periodo de consolidación es una fase en la que su organismo es muy reactivo. Al menor paso en falso se producirá el rebote. El jueves de proteínas puras es una medida de seguridad.
El jueves es para toda la vida
Más vale resignarse enseguida: como veremos en la fase de estabilización, los jueves de proteínas puras son la única consigna innegociable que deberá conservar para siempre al cerrar este libro y clausurar el régimen. Ha tenido sobrepeso y su cuerpo se acuerda. Digamos que por el momento su organismo está «en libertad vigilada». Más adelante, en fase de estabilización, reencontrará la libertad total, pero no podrá olvidar nunca que su cuerpo, durante un periodo de su vida, ha sido diferente. Estos jueves le permitirán vivir normalmente, no recuperar peso y comer como todo el mundo. Pero más vale que se resigne enseguida, los jueves no desaparecerán, porque acompañan y vigilan sus kilos del pasado…
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