Es un delicioso perrito blanco proveniente de Madagascar; de carácter alegre, es cariñoso con todos, vivaz e infatigable. En Occidente se le conoce desde los años setenta, cuando llegó a Francia y Estados Unidos.
Sus orígenes son misteriosos: cuenta la leyenda que desciende de perros ratoneros que llegaron a Tuléar, en la isla de Madagascar, a bordo de los barcos que cubrían el trayecto entre Europa y África. Otros cinólogos sostienen en cambio que es fruto de la unión de perros autóctonos de Madagascar con el bichón de pelo rizado y quizá el bedlington terrier.
Con el primero tiene en común las características manchas beige en las orejas. Muy longevo, es un óptimo perro de compañía, pues le encanta que le mimen y siempre está dispuesto a iugar con todos. El largo manto de pelo blanco se debe cepillar todos los días y de vez en cuando ha de lavarse con champú y suavizante adecuado.
Origen: Madagascar
Carácter: Alegre, vivaz y cariñoso.
Estándar
El cotón de Tuléar es de talla pequeña, vivaz, alegre, activo y muy dulce. La cabeza es corta y relativamente maciza, el cráneo es convexo, el hocico fuerte y la trufa negra (se admite el color tabaco). El stop es poco pronunciado. Los ojos son redondos, oscuros y expresivos.
El cuerpo es ligeramente alargado, la línea superior es apenas convexa. El cuello es fuerte y musculoso. La cola se inserta baja, tiene ñecos, es larga y la lleva alta en movimiento. La altura de los machos va de 28 a 32 cm, la de las hembras de 22 a 28 cm; el peso está entre 3,5 y 6 kg.
El pelo constituye la característica del cotón de Tuléar: es largo y pesado como el algodón, casi completamente blanco con algunas manchas beige o gris en las orejas.
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