Cistitis

Que es cistitis

Que es cistitisCuando Lucía estaba en la universidad, adquirió algo más que una formación. Fue también su primera introducción a la cistitis, una infección de vías urinarias (UTI) demasiado bien conocida para las mujeres.
Los síntomas aparecieron rápido y bruscamente, dice la actual fotógrafa de 40 años de edad, con un intenso dolor y escozor cada vez que orinaba. Y siempre tenía esa incómoda sensación de tener que volver a orinar, dice ella, incluso cuando acababa de hacerlo unos minutos antes.
El médico de Lucía le recetó inmediatamente un antibiótico para matar la bacteria existente en su vejiga. Ella se recuperó rápido y pensó que ya había acabado todo. Pero pronto volvió a tener los síntomas, y tuvo que tratarse nuevamente. Sus brotes recurrentes de cistitis duraron más de dos años, hasta que finalmente un urólogo le prescribió un tratamiento antibiótico más largo, que pareció dar resultado —o así pensó ella. Pocos años después, dice Lucía, volví a tener los síntomas vesicales. Eran tan tenaces como antes. Me dolía tanto cuando los tenía que interferían con mi vida sexual.

Tan frecuente como un resfriado

Lucía es una de las muchas mujeres afectadas por esta molestia omnipresente. De hecho, las infecciones de vías urinarias son tan normales que es raro ver a una mujer que nunca las haya tenido, sólo les supera en frecuencia el resfriado.
El veinte por ciento de las mujeres tendrán al menos una infección al año, provocando aproximadamente cinco millones de visitas a médico. Los hombres también pueden tener infecciones vesicales, pero las mujeres tienen una frecuencia 25 veces mayor.
Y si acaba de tener una infección tiene el 15 por 100 de posibilidades de tener un problema recurrente. Se clasifican recurrente como más de dos en un plazo de seis meses o más de tres en un año.

Lección de anatomía

Las mujeres son el objetivo natural de esta infección por virtud de su anatomía. Existe una corta distancia desde el recto a la vagina y uretra (el orificio que conduce a la vejiga). Siempre que las bacterias permanezcan donde deben estar —fuera del cuerpo— normalmente no hay problema. Pero una vez que estos gérmenes, normalmente inocuos (siendo el más común E. coli) penetran en la uretra y se dirigen a la vejiga, son perjudiciales. Lo que es peor, se quedan ahí y se reproducen.
Los síntomas aparecen con la sutileza de una apisonadora, escozor y dolor al orinar y una necesidad urgente de orinar de forma frecuente. En realidad, es posible que la orina esté manchada de sangre, pudiendo notar dolor en la parte inferior del abdomen, espalda o flancos.
Si lo ha tenido alguna vez, sabe que los síntomas son demasiado incómodos como para ignorarlos. Y no deben ignorarse. En caso de no tratarse, la infección de vías urinarias puede llegar incluso a los ríñones, donde puede producir graves complicaciones.

Guerra bacteriana

Por fortuna para la gran mayoría de las mujeres, la infección de vías urinarias es fácil de diagnosticar y fácil de tratar. El tratamiento de rutina es antibióticos, como la amoxicilina.
Hasta un 80 por 100 ó 90 por 100 de las mujeres con UTI, una dosis única de antibiótico —entre una y cuatro pildoras a la vez— pueden acabar con la infección y los síntomas, sobre todo si es la primera vez o aparece de forma esporádica. Sin embargo, la mayoría de los médicos prescriben un tratamiento durante tres a cinco días para estar seguros. Esto es mucho menos de lo que nosotras solíamos prescribir normalmente, por lo que se reduce enormemente la posibilidad de complicaciones (típicamente trastornos de estómago e infecciones vaginales).
En caso de tener una infección durante el embarazo, hay que tratarlo, pero sólo con determinados antibióticos que se sabe que son seguros para el feto. Si no se trata, existe un 40 por 100 de posibilidades de que la mujer tenga una infección de riñon durante el tercer trimestre.

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