¿Cirugía o dieta?

Cuando la presión es grande y el adelgazamiento exige esfuerzo, se piensa con frecuencia en la cirugía.

Hasta hace poco y dado que las cicatrices se evidencian no se realizaba salvo problemas especiales.

Hoy ya se dispone de una técnica relativamente sencilla y que resuelve los problemas de acumulación local de grasa. Es la liposucción. Mínimas incisiones permiten acceder a la grasa y extraerla por absorción, a modo de jeringa.
Hace muchos años se intentaba adelgazar las piernas y tobillos de algunas mujeres utilizando unas cucharillas como las de los raspados uterinos, a través de pequeñas incisiones. Aquello no funcionó bien porque quedaban muchas irregularidades e incluso se dañaba la piel. El tiempo pasó y la tecnología hizo que se pudiera disponer de un aspirador, como los caseros, pero de una gran potencia. Varios cirujanos trabajaron en este sentido y fueron dos franceses los que, casi simultáneamente, dieron a conocer su idea y su técnica, a la que pusieron el nombre de lipoaspiración o liposucción.
Como todas las buenas ideas, lo mejor que tenía era su sencillez: un aspirador potente, unos tubos metálicos finos y unas incisiones pequeñísimas por donde introducirlos… ¡y aspirar! Se había alcanzado uno de los grandes sueños: extraer adiposidades sin dejar cicatriz. Todo el mundo gordo quería operarse. Pero pronto se cayó en la cuenta de que sólo algunos podían beneficiarse de la nueva técnica. La liposucción no era, ni es, la panacea ni el sustituto simple y sin esfuerzo personal de la dieta.
Debe decirse que la liposucción es útil, pero con condiciones. La primera es la de la edad y, con ella, la calidad de la piel. Para entenderlo más fácilmente: si se quita grasa y se deja la piel medio vacía, ésta deberá tener la suficiente elasticidad para recuperarse y adaptarse al nuevo y menor volumen. Como es lógico, la piel joven hace eso mucho mejor que la piel de cuarentones y éste es el primer límite. No es aconsejable la lipoaspiración a personas mayores de 45 años, aunque, como es natural, haya excepciones.
El siguiente condicionamiento estriba en la propia técnica: no se puede rebajar, al menos con garantía de buenos resultados estéticos, la grasa distribuida masivamente por todo el cuerpo o piernas. Para lo que sí funciona la liposucción y muy bien es para acúmulos de grasa en lugares precisos y determinados. Suelen corresponder a esos lugares que comentan las señoras con el cirujano: «Sí, pierdo peso, doctor; adelgazo de todos los sitios, menos de aquí…».
Ese «aquí» es el lugar idóneo para la liposucción.
Los resultados más espectaculares se obtienen con las pacientes más jóvenes, no obesas y con acúmulos de grasa concretos en caderas, rodillas, abdomen o trasero. Cuando se calcula que se puede extraer más de dos kilos de grasa, se programa la intervención con antelación suficiente. Eso permite extraer sangre del paciente, esperar a que él mismo la reponga y después operar. Así se utiliza la autotransfusión o la sangre del propio paciente.