Aprende a decidir por ti

Antes de tomar una decisión, deberíamos ser conscientes de si estamos actuando por complacer a los demás, en lugar de por nuestra propia voluntad. Hay un método muy sencillo para descubrirlo: tomar lápiz y papel y anotar aquellas situaciones cotidianas que nos resulten molestas (como, por ejemplo, ir a comer a casa de los suegros todos los domingos; acceder a ir siempre al cine cuando nos gusta más ir al teatro o a bailar) y ordenarlas de mayor a menor según el conflicto que nos suponga aceptarlas. A continuación, podemos pensar la forma de hacerla menos gravosa para nosotros y tratar de aplicar lo que hemos pensado.
Por ejemplo, si de la lista que hemos elaborado lo más problemático para nosotros es decirle a nuestros suegros que no deseamos ir todos los fines de semana a comer a su casa, lo colocamos en primer lugar. Después, decidimos qué es lo que nos gustaría hacer realmente (por ejemplo, ir cada quince días), se lo decimos a nuestra pareja y a ellos y comenzamos a soportar los pequeños niveles de ansiedad que nos producirá sentir su desaprobación.
Con el tiempo, esa ansiedad desaparecerá, y habremos conseguido hacer valer nuestros deseos
y sentir mayor respeto hacia nuestra propia persona. Después, haremos lo mismo con el resto de las anotaciones de nuestra lista, y comprobaremos cómo, poco a poco, los demás también terminan respetando nuestros deseos.

Jaime y Lola no comparten aficiones

El fútbol es lo que más le gusta a Jaime. Lola, su pareja, lo odia. A ella le encanta patinar en el parque. Muchas veces, para ver un partido, quedan con los amigos de Jaime en casa de alguno, y Lola se aburre como una ostra. Sin embargo, los domingos son sagrados para el patinaje, que lo practica Lola mientras Jaime, obligado por la situación, se sienta en un banco a leer el periódico.
Sus aficiones son incompatibles, y, aunque los dos ceden en sus voluntades por el bien de su pareja, al final la cuerda se tensa tanto que acaba rompiéndose, y la pelea no tarda en aparecer.
Como no pueden estar cada dos por tres discutiendo por el mismo asunto, han resuelto concederse un margen de libre actuación: que cada uno realice su afición por separado, sin coaccionar mo-ralmente al otro. Eso sí, con la condición de limitar la frecuencia en las actividades.

Toma las riendas de tu vida

Si superamos nuestra indecisión, empezamos a mostrarnos sin miedo, tal y como somos y, en definitiva, tomamos las riendas de nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro tendrán un mejor color.

Volver a Autoestima

Opina

*

Mobile Theme Switch DEBUG
Current Theme : eleven40
Checking rule
+ Source : Mobile
+ Theme : mobi
Check if isMobile() : false
Rule not valid.


Theme To Be Used : eleven40