Adelgazar por ordenador

Como dieta, no ofrece más novedad que el sistema de calcular el valor calórico de los alimentos.

Partiendo de la base de lo que uno debe pesar, el médico aconsejará el número de calorías que debemos ingerir.

Pero lo que tiene interesante es que el médico puede preguntar por los gustos del paciente: qué le gusta, qué no le gusta, qué no le importaría comer y de qué le costaría mucho trabajo prescindir.

Con esos datos, el ordenador se encarga de elegir el régimen de acuerdo con las calorías necesarias, pero incidiendo en aquello que al paciente más le satisface.

Lo del ordenador no es más que un modo de expresarse y una manera de encontrar las equivalencias de alimentos que permitan, con las mismas calorías, gozar de enorme variedad.

Si hoy, por ejemplo, le corresponde tomar pescado cocido y no le apetece, el ordenador le dará varias alternativas que le proporcionarán las mismas calorías.

Un huevo equivale a media lata de bonito asalmonado, o a una cantidad determinada de leche descremada. El ordenador facilita los cálculos en la sustitución de alimentos, lo que permite una diversidad que impide el aburrimiento.

 

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