Claves para salvar tu pareja (I)

 

El secreto del éxito

Según las conclusiones de Gottman, el secreto del éxito de una pareja no está tanto en el hecho de que ambos se entiendan a las mil maravillas, adivinen sus necesidades y compartan similares puntos de vista en los aspectos importantes de la vida, como en el modo en que manejen los desencuentros que inevitablemente surgirán en la convivencia. Muchos psicólogos sugieren que vencer los conflictos, la rutina, los momentos difíciles y el estrés no es tanto cuestión de esforzarse más como de hacerlo de la forma adecuada. Un buen punto de partida sería aceptar que somos diferentes (pero no mejores ni peores) y que toda relación estable tiene que enfrentarse a un cierto número de conflictos permanentes en temas como el dinero, las tareas domésticas, la crianza de hijos… La buena noticia es que estos conflictos no condenan a la pareja al fracaso obligatoriamente. Muchas veces sólo implican perspectivas diferentes en las prioridades de cada persona, y la clave es mostrar un interés y un respeto auténticos por los sueños del otro. Si las dos personas se sienten apreciadas, comprendidas y honradas por su pareja, estarán mucho más dispuestas a ser flexibles en el asunto concreto al que se enfrentan en cada momento. Por otro lado, conocer los deseos, miedos y sueños de nuestra pareja ocultos tras ese asunto conflictivo nos ayudará a comprenderla mejor, a aceptar las diferencias y a no ser críticos al plantear una queja o necesidad concreta sobre ese asunto.

Cariño+respeto

En definitiva, tenemos que entender que lo que mantiene unida a una pareja no es la ausencia de desacuerdos o de problemas más o menos delicados, sino la utilización de una comunicación sana, por medio de la cual ambos se sienten comprendidos, queridos y aceptados. El secreto no es otro que el de hablar y escuchar a nuestra pareja con el corazón, siempre desde el cariño y el respeto. Pues sí, ahora nos damos cuenta de que las parejas “que funcionan” se comportan como buenos amigos y manejan sus conflictos de forma suave y positiva. Se ha comprobado que las parejas felices hacen cinco comentarios positivos por cada uno negativo cuando tienen un conflicto, mientras que las que se acabarán divorciando realizan menos de un comentario positivo por cada negativo. Los cambios para lograr avanzar son muchas veces pequeños, pero el efecto repetido de esos cambios en la forma de interaccionar a lo largo del tiempo influye mucho en la felicidad y estabilidad de la pareja y produce efectos positivos duraderos.

Lo que hubiera pasado sí…

Volvamos al caso de Isabel y Álvaro. ¿Qué hubiera pasado si, en lugar de esperar a quejarse cuando ya está saturada, Isabel hubiera iniciado la conversación en un momento de calma y con un planteamiento más suave? Por ejemplo, así: “Cuando trabajas tanto siento que, incluso cuando estás presente físicamente, no lo estás emocionalmente”. Y Álvaro, en lugar de adoptar una actitud defensiva, hubiera escuchado con el corazón los sentimientos y el anhelo que hay detrás de la queja de Isabel: “Te echo de menos. Quiero que los niños disfruten de su padre. Me da mucha pena que te estés perdiendo momentos tan especiales…”. ¿Hubieran discurrido las cosas por el mismo camino? No lo creemos. Aun en el caso de que no hubieran alcanzado un acuerdo sobre cómo solucionarlo, ambos se habrían sentido comprendidos, reconfortados y sobre todo unidos, miembros del mismo equipo, en lugar de oponentes.
Una relación fortalecida con mayor intimidad y conexión emocional será de gran ayuda para superar los momentos difíciles que inevitablemente aparecen en la vida.

Dos prácticas “milagrosas”

1. Hablar por turnos, para temas delicados
Primero habla uno tratando de exponer sus necesidades y sentimientos, siempre con cariño y sin criticar ni agredir al otro, mientras el otro escucha con atención y hace preguntas con objeto de comprender profundamente los sentimientos de su pareja con respecto al asunto, así como de averiguar los sueños que se esconden detrás de su postura (no es el momento de corregir ni de tratar de convencer al otro). Luego cambia el turno. Se pospone la búsqueda de una solución hasta que los dos hayan expresado sus sentimientos, necesidades y sueños y se sientan comprendidos y aceptados.
2. Tu mapa del amor, al día
Se trata de mantener siempre actualizada en nuestro cerebro toda la información importante sobre nuestro compañero: su historia vital, lo que le gusta y lo que le disgusta, su rutina, sus prioridades, lo que le hace reír, sus opiniones… Si no nos esforzamos, quizás nos despertemos un día con la sensación de que convivimos con un extraño. Además, mantener ese mapa actualizado contribuirá a afrontar los malos momentos estando conectados emocionalmente.

 
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